viernes, 13 de enero de 2012

ARTÍCULO SOBRE POLÍTICA


IZQUIERDA Y SOCIALDEMOCRACIA

Durante los días 13 y 14 de abril de 2010 he podido leer en esta misma sección un artículo firmado por Fabricio de Potestad Menedez, Secretario de Estudios y Programas de la Ejecutiva del PSN-PSOE, cuyo título era “la Izquierda y la Derecha en el Siglo XXI “. Terminaba el articulista diciendo que en conclusión, ser progresista se basa en la capacidad de visualizar la necesidad de renovar permanentemente la sociedad para ajustarla a lo que los ciudadanos demandan en cada momento, poniendo el acento en la redistribución de la riqueza y en la protección social.

Con el ánimo constructivo que debe existir en cualquier debate sobre las ideas y máxime si aquellas sirven para hacer avanzar a las sociedades , hay que decir  que la conclusión del articulista obedece a unas posiciones propias de quién defiende postulados socialdemócratas .

Las sociedades, como espacios de interrelación de los sujetos que las integran, están sometidas a las presiones que los individuos y los grupos que la integran ejercen sobre las mismas. Dentro de las corrientes ideológicas que intentan influir en su funcionamiento, el  neoliberalismo entiende que dentro de la sociedad el individuo debe actuar con total libertad y que la intervención del Estado debe ser la mínima, ciñéndose a materias de defensa y relaciones exteriores. De esta manera la sociedad se autorregula en su organización y permite que cada uno pueda desarrollar sus potencialidades.  La socialdemocracia, partiendo de principios como el libre mercado, intenta corregir las consecuencias o “ deformidades “ del sistema, en aras de que la riqueza en determinados aspectos puede ser redistribuida y como dice el articulista la protección social se extienda a la totalidad de la población. Por esta razón la socialdemocracia mantiene que no existe un conflicto entre la economía capitalista de mercado y su definición de una sociedad de bienestar mientras el Estado posea atribuciones suficientes para garantizar a los ciudadanos una debida protección social

Pero para quién se define de izquierdas o con sus propias contradicciones aspira a ser de izquierdas, el análisis de la realidad es distinta . No se trata de redistribuir la riqueza generada por el conjunto de los ciudadanos por medio de una política fiscal que compense las desigualdades sociales, sino que las mismas no surjan ni tengan cobijo. Ello supone, como en su momento tuve oportunidad de exponer en este mismo periódico, democratizar las decisiones económicas de manera que la economía esté al servicio de las personas facilitando su desarrollo personal y social. Las desigualdades norte-sur, así como las bolsas de pobreza que hay en las sociedades desarrolladas, son tan evidentes , lacerantes y en muchos casos extravagantes , el lujo como expresión del éxito social  frente a la miseria más absoluta a la que están condenados millones de seres humanos, que limitarnos a subir un punto o dos  los índices de presión fiscal sobre determinadas rentas no es más que un mero maquillaje, que no evita las profundas grietas que provocan las desigualdades sociales en pleno siglo XXI. La libertad es un bien  que paradójicamente tanto derechas como izquierdas persiguen y  aspiran a conseguir. Ésta no sólo supone la posibilidad de ejercer derechos como el de reunión, manifestación, expresión, etc., sino que su desarrollo exige que se parta de  situaciones de igualdad donde  cada persona pueda desarrollar todas sus facetas y  para ello es necesario que los condicionamientos económicos no lo impidan ni  lo limiten. La riqueza de una sociedad no estriba en la capacidad de aumentar el PIB de un País y por lo tanto su renta per capita, ni en ser más competitivo . La riqueza está en que todas las personas sean las verdaderas protagonistas de su desarrollo, manteniendo cada una su identidad y a la vez su corresponsabilidad en la consecución de aquellos objetivos que facilitan la plena manifestación de las mismas.

Cuando el articulista dice que la derecha opta por una moral crédula, heredada de las religiones, es decir, basada en verdades absolutas y, por tanto, incuestionables, cerradas e inapelables, si bien es cierto, también lo es que las religiones han sido utilizadas por quienes tenían el poder económico para mantener estructuras sociales que no pusiesen en peligro el mismo.  Pero conviene no olvidar que  existen muchas personas que considerándose de izquierdas y siendo consecuentes en su vida personal y social con este concepto, encuentran en la religión apoyos y vivencias que les animan y ayudan en la consecución de aquellos objetivos que iluminaron la revolución francesa  y  al que dedican vidas enteras con el único beneficio  “ económico “ de sentirse coparticipes junto a los otros de la experiencia de vivir. José M.ª Castillo subrayaba que hablar de «pobres», desde el punto de vista de la religión y, más concretamente, desde el punto de vista del cristianismo, no es hablar simplemente de una cuestión de «dinero», sino, sobre todo, de un asunto de «poder», de valer y de dignidad.

La radicalidad de considerarse de izquierdas obliga de tal manera que muchas veces se toman posiciones incomodas socialmente, de escaso o nulo reconocimiento económico y que además chocan a menudo con nuestros propios comportamientos. De igual manera la izquierda además de los derechos individuales, en el mismo plano, defiende los derechos colectivos. Considera que los  pueblos, respetando su idiosincrasia pero en un plano de estricta igualdad entre ellos, son los protagonistas de su propio devenir, mientras muchos  Estados se han ido construyendo o manteniendo en función de intereses económicos o de conservación de espacios de poder.

A Julio Anguita le preguntaban qué era ser de izquierdas y decía que para ello era necesario formular una negación y una afirmación. La negación implicaba no aceptar el mundo tal como está; no someterse, no claudicar. ¿Y cuál es la afirmación? Ahí podría hablar del socialismo, del comunismo... Pero su planteamiento era más básico: se trata de luchar por una sociedad en la que se respeten todos los derechos humanos. Hablaba de los derechos establecidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, imposibles de alcanzar, según su criterio, dentro del sistema capitalista.

Enviado a diario de noticias domingo 18 de abril de 2010. Publicado el 22 de abril de 2010 en Tribuna abierta de Diario de noticias.

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