miércoles, 11 de diciembre de 2013

QUE VIENEN LOS VASCOS



    En nuestra adolescencia, una vez muerto el dictador, un sonsonete se repetía machaconamente en muchos espacios de la sociedad navarra.  “ Que vienen los vascos”.


       Decían que como no tenían tierras, necesitaban de la verdura, de los espárragos, de los pimientos y demás alimentos que se cultivan en la Ribera Navarra. Ellos sólo tenían tornillos y acero y con eso no se come. Algunos eran violentos. Otros querían que Bilbao fuese la capital y Navarra el cuarto trastero de algo que llamaban Euzkadi. Mil y una razones para  simplificar la política en Navarra y abrir un nuevo frente como ocurrió en la guerra civil. La izquierda y la derecha no constituía el espacio de la confrontación política, sino los que querían una Navarra por delante de todo  y los que hablaban de una entelequia nacida de la mente calenturienta de un vizcaíno.


     Por este motivo, los fundadores de UPN que provenían de una UCD que se había descompuesto e incluso los advenedizos que llegados del régimen franquista se habían adaptado rápidamente a la Constitución de 1978, encontraron un suelo fértil donde sembrar una cosecha que recogería sus frutos. Navarra se convertía en una cuestión de Estado y eso permitía que la derecha controlase el poder una vez muerto Franco. También se necesitaba que el Partido Socialista en Navarra girase hacia este  lado del frente. Habría en el peor de los casos una alternancia en el Gobierno de Navarra con el PSN, pero en todo momento controlada y sin ningún riesgo. Por esta razón cuando Javier Otano en julio de 1995 tomó posesión como Presidente del Gobierno de Navarra,  conformando un Gobierno integrado por PSN, CDN y EA y que duró hasta junio de 1996, los cimientos de esta construcción se tambalearon. Fue entonces cuando, de nuevo una juez, en aquel tiempo Marisol Alejandre descubrió una cuenta bancaria en Suiza a su nombre y al de su esposa, cuenta relacionada con la llamada "trama navarra del caso Roldán" y supuso el cierre al nacionalismo vasco de cualquier presencia en el Gobierno de Navarra.

     17 años de tranquilidad política donde la hegemonía que tenía UPN le permitía abarcar la derecha y el centro y de esta manera asegurarse el gobierno. Hegemonía que se vio alterada en la votación de los Presupuestos Generales del Estado para 2009. La ruptura del pacto con el PP conllevo que, para no perder el espacio de la derecha que podía ocupar el PP de Navarra, UPN girase a la derecha. El símbolo de esta deriva se visualizó en la figura de Yolanda Barcina y en la  fuerte influencia del Opus Dei en las decisiones del Gobierno. Influencia que se materializó en dos escollos que surgieron en las negociaciones del acuerdo del gobierno suscrito en junio de 2011 por UPN y PSN. El tema del aborto y la implantación de  la carrera de medicina  en la Universidad Pública de Navarra.

      Tampoco dentro del PSN había nadie que quisiera imitar a su antecesor, aunque desde la dimisión de Otano el partido ha estado en la oposición y paradójicamente esta situación le ha conducido a cosechar en las últimas elecciones al parlamento de navarra los  peores resultados de su historia. Con  un líder en Navarra , Jimenez y un  Secretario General, Rubalcaba, cuyos liderazgos están en duda y que no se sabe si serán el cartel de los socialistas en las próximas elecciones, su capacidad de presentarse como alternativa a la derecha se debilita y sus posibles giros a la izquierda levantan recelos. Sus vinculaciones con el Gobierno de Barcina y el de Zapatero les impide en muchos aspectos articular un discurso que sea creíble , ni  presentar un programa político claro y contrastado con alternativas reales .  O el PSN redefine, tanto su programa como  las cabezas visibles que lo representan, o corre el riesgo de pasar a ser un partido residual. Debilidad del socialismo navarro que seguramente intente aprovechar IU por su proximidad a ciertos  movimientos sociales. La radicalización de su discurso  y la defensa del republicanismo se han convertido en la bandera de enganche de la coalición, que reclama la hegemonía intelectual de la izquierda.


      Y como ocurrió en 1985, durante los últimos tiempos hemos escuchado a Yolanda Barcina y a Enrique Maya utilizar la misma expresión.  “ Que vienen los vascos “ . De esta manera se  ha intentado ocultar todo lo que conllevó el procedimiento abierto por las dietas de la CAN y la imposibilidad política de UPN de llegar a ningún acuerdo en el Parlamento que le permita mantener una acción de gobierno estable. Parece como si la historia quisiera repetirse de nuevo.
     

    Mientras, una parte del nacionalismo vasco se nutre del discurso de Geroa Bai. Discurso trasversal y progresista que cuenta con una figura emergente y bien vista en Madrid como es Uxue Barkos. Candidata que contra viento y marea  en las elecciones generales de 2011 mantuvo el escaño en el congreso  de los diputados y puede llegar a convertirse ,  con estas siglas, en la pista de aterrizaje del nacionalismo vasco en el Gobierno de Navarra. Su apuesta por políticas progresistas, de desarrollo del autogobierno de navarra y de aquellos aspectos de la identidad navarra que ahondan en los componentes vascos de la misma, así como el mantenimiento de un perfil bajo en cuanto a la reclamación de la unidad con el resto de los territorios que conforman Euskal Herria, le pueden permitir que en sus relaciones con el PSN, Madrid no se oponga y pueda a llegar a conformar junto con IU un nuevo tripartito. 


     Por estas razones UPN  y sus medios de comunicación afines dirigen todos sus dardos frente a su candidata. A su vez intentan por todos los medios seguir vinculando al nacionalismo independentista con  ETA, para de esta manera poner en una situación difícil al PSN y evitar que los votos de este espacio electoral se utilicen para cambiar el signo del Gobierno. Pero el final de ETA, la  utilización de la desobediencia civil pacífica en los muros de Donosti , Ondarroa e Iruña, así como la  existencia de gestos como la presencia de los concejales de Bildu de Iruñea en el cementerio de Pamplona en el homenaje a Tomás Caballero, dificulta el discurso excluyente que los regionalistas han utilizado durante todos estos años. Como quiera que esta argumentación puede no resultar ya suficiente, se traslada y reitera el mensaje de que los vascos quieren anular a Navarra como comunidad diferenciada, obviando que en Madrid hay un proceso de recentralización que no tiene ningún rubor en impugnar muchas de las leyes nacidas del Parlamento Foral Navarro.


            
    UPN busca desesperadamente aliados que recompongan su muro antinacionalista. Echarán mano de todos sus recursos. Mezclaran sus intereses con los de Navarra y lanzarán cantos de sirena al PSN intentando seducirle o como ha ocurrido en la última semana alinearlo con Bildu para que tenga que hacer un gesto que confirme un nuevo tiempo de entendimientos y todo porque  “ vienen los vascos “.

     En el  fondo lo que  hay es miedo a perder el poder.

martes, 24 de septiembre de 2013


EN MENDILLORRI: ALEGRÍA Y DOLOR


         En las fiestas de Mendillorri, como ocurre en muchos sitios, un pequeño grupo de vecinas y vecinos del barrio  y unos pocos jóvenes, se convierten en el pulmón y corazón de la fiesta. Sin apenas colaboración del Ayuntamiento, deben de montar un programa completo que lleve por unos pocos días la alegría a las calles. Gigantes, kilikis, txarangas, dantzaris y  grupos de música del barrio se aúnan para normalizar aquello que debía ser auspiciado y apoyado por los regidores municipales. Quienes en el día a día organizan las fiestas se encuentran con demasiadas “pequeñas dificultades”,  que más parecen un cúmulo de requisitos y trabas cuyo fin es desmotivar la celebración de unas fiestas apegadas al barrio y a su realidad social.


          Ocurre sin embargo que lejos del desánimo que se pueda tener al conocer esta situación, sobre todo cuando  se observa como otro tipo de actividades puramente comerciales cuentan con el beneplácito y los parabienes del Ayuntamiento , las gentes del barrio se unen y con sus calderetes y paellas , mesas y sillas, sombrillas y toldos ,  llenan las campas de hierba. Se comparte el mantel de tela, el vaso de plástico, la comida que con mayor o menor acierto preparan las cocineras y los cocineros y los postres caseros o comprados. Claro que importa lo que se come y se bebe, pero más importante es  el compartir con los vecinos el tiempo y el espacio, mientras los más pequeños , impacientes como lo son, enseguida revolotean por todos los lados impacientes ante el toro de agua y el lanzamiento de las bombas japonesas o corriendo detrás de una pelota. Son fiestas donde cada uno es lo protagonista que quiera ser, pues de él va a depender como las quiera disfrutar.

          

      Es viernes 30 de agosto, primer día de fiestas y 180 jóvenes se disponen a cenar juntos. El menú es sencillo. Macarrones con txistorra  de primero, albóndigas en salsa con patatas fritas de segundo y de postre un yogurt. El precio 7 euros por persona. Por eso cuando  uno recuerda que el expresidente del Gobierno de Navarra dijo que la ayuda de los 400 euros daba para poco más que una cena, siente el rubor de que personas como ella hayan alcanzado la Presidencia y se den golpes de pecho, junto con su acólitos, por los servicios prestados  a esta tierra. Una cena preparada por cuatro jóvenes que me comentaban como,  ante la abundancia de comida que había, ofrecieron a unos vendedores ambulantes que estaban cerca la posibilidad de compartirla con ellos. Inmigrantes llegados en su momento por la necesidad o la ilusión de un futuro mejor y que junto con sus familias recorren muchas fiestas y que  enseguida aceptaron gustosos la invitación y se unieron a todo este grupo.  O aquella pareja joven y recién llegada al barrio, que encontrándose en el paro les pidió un plato de comida y a los que rápidamente les pusieron dos buenas raciones, una barra de pan y una botella de vino. Pareja que cuando acabaron de cenar se despedían dándoles las gracias por dejarles participar de su fiesta. Una cena para obtener unos pocos cientos de euros, con los cuales hacer actividades en el barrio y generar en la juventud  expectativas, inquietudes y abrir  interrogantes, para que sus  ilusiones no sean solamente conseguir el último modelo de teléfono portátil  o seguir cualquiera de las modas con las cuales  nos bombardean diariamente a través de la publicidad y que al final tienen como objetivo implantar un modo de vida que se mida exclusivamente por el dinero que se es capaz de generar.

      

          Por eso, en este ambiente de fiesta y encuentro, cuando el domingo 1 de septiembre mientras muchos grupos comenzábamos a comer las paellas que se habían preparado, la noticia del accidente  mortal de una vecina en las Escaleras de Ciriza nos dejó a todos helados. Muchos de nosotros habíamos compartido con ella y su marido horas de patio mientras las hijas jugaban. Excursiones al monte para que nuestros hijos e hijas conociesen que más allá de los límites y luces de neón de una ciudad, existen otros paisajes y parajes donde las personas se encuentran con la naturaleza. Cenas en una de las sociedades del barrio y pasos en las manifestaciones, donde se pide el respeto a nuestra identidad y la justicia social y la solidaridad. Por todos estos momentos vividos y porque existían tantas coincidencias, cada uno de nosotros sentía  y comprendía el dolor que en esos momentos existía en su entorno más cercano y lo hacía suyo. 


     Cuando uno anda por el monte muchas veces los silencios se convierten en el mejor aliado. Parece como si la tierra nos abrazase y sólo el canto de los pájaros  o el sonido de los riachuelos nos acompañe en nuestro andar.  Otras veces, en cambio, el barullo de los hijos y las hijas, las carcajadas de los padres y madres cuando alguien cuenta una anécdota montañera se convierten,  junto al entorno, en ese espacio que todos queremos recuperar. Por esta razón para quienes en el monte sentimos ser parte de un todo, circunstancias como las vividas nos conmocionan. La cara y cruz de una misma moneda. El anverso y el reveso. La vida y la muerte en un mismo lugar, lanzándonos un mensaje que muchas veces no alcanzamos a comprender qué sentido tiene. Tal vez nuestra vecina ahora lo sepa.

  
      Es la hora de volver al trabajo. En la cuesta que baja a la chimenea me cruzó con dos mujeres. Muchas veces Mertxe, nuestra vecina, iba con ellas. Solía ocupar el  centro de la acera mientras hablaban de cómo había transcurrido la mañana. Hoy en cambio vienen en silencio y curiosamente entre ellas hay un espacio,  su  espacio. Al fondo se ve la silueta del Cabezón de Etxauri, imagen que nos ha acompañado durante tanto tiempo y que seguirá acompañándonos. Testigo del dolor que sentimos.


      En las fiestas de mi barrio, Mendillorri, la alegría y el dolor se convirtieron como ocurre en la vida  en una danza que gira a nuestro alrededor y cuya pareja de baile  en un momento determinado no sabemos cual será.



                                                               En Memoria de Mertxe y Raquel, dos vecinas del barrio.

martes, 30 de abril de 2013

FOTOGRAMAS DE UNA SEMANA


                Viernes 12, Lunes 15 y Martes 16. Sanz, Maya y Miranda declaran ante la Jueza del caso de las dietas de la CAN. Todos al unísono dicen que ellos no sabían muy bien quién convocaba las reuniones de la permanente (las sesiones de reporte), ni cuanto se cobraba. Que le pregunten al secretario de la entidad. Además en el  caso de Sanz, su mujer es la que llevaba la contabilidad en casa. La costumbre de que en su cuenta corriente se abonen miles de euros sin conocer su origen, debe ser la misma sensación que tenemos el resto de los mortales cuando nos cargan en nuestra cuenta el recibo de la luz o el del gas. De lo más normal. Por lo visto y declarado, a Caja Navarra no le controlaba  ni el Banco de España ni el Departamento de Hacienda del Gobierno de Navarra. Una especie de paraíso financiero, donde todos querían estar pero sobre el que  nadie quiere asumir su responsabilidad política, ni por supuesto penal, en su descapitalización y desaparición.

                Lunes 15 y días posteriores. Boston, la llamada Capital de Nueva Inglaterra, sufre un atentado. La sangre y el caos se apoderan de la línea de meta. Los fantasmas  del 11- S asolan a la sociedad norteamericana. El mismo  día 32 muertos y 200 heridos en varios atentados ocurridos en Irak. El dolor de los vecinos del norte es cabecera de noticia en todos los medios de comunicación. No se ahorran epítetos cuando se habla de los sospechosos del atentado. Sin ningún tipo de rubor ético, como hemos visto en la televisión, escuchado en las crónicas de la radio o leído en las cabeceras de periódicos  se  han utilizado expresiones como  “ la caza del sospechoso “ o que  se ha “ abatido “ a uno de los autores del atentado. El derecho penal del enemigo como argumento que todo lo puede justificar. En contraste, la desolación de los cuerpos mutilados del suroeste de Asia apenas abarca una pocas líneas en la sección de internacional. Los medios de información y en especial las agencias internacionales catalogan a los muertos en diversas categorías, como si los sentimientos  de una madre, de un padre, de una hija o de un hijo fuesen diferentes en función de su origen y lugar de nacimiento. Dolor causado por armas que cuando conviene se convierten en un negocio y donde la Unión Europea es el primer exportador de armamento pesado a escala global según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Un 7% de estas armas van a parar al continente más empobrecido del planeta, África, cuyos habitantes padecen numerosos conflictos armados y donde las violaciones de derechos humanos son moneda corriente.

                Lunes 15 ,  la Secretaria General del PP, Maria Dolores de Cospedal ,después de que el sábado calificara en un acto en Madrid con dirigentes de su partido y del Gobierno los escraches de "nazismo puro", al ser preguntada si se reafirmaba en esas declaraciones que han generado polémica ha dicho: "Me reafirmo completamente". La equiparación de las plataformas antidesahucios con el nazismo, además de ser una ofensa  inaceptable para quienes sufren en su propia carne y sus familiares la pérdida de un hogar, supone una aberración histórica. El  partido en el Gobierno una vez quitada la careta electoral , confirma que la derecha española no es homologable a sus correligionarios europeos, pues sólo cree en la democracia en la medida que la misma le sirve a sus intereses económicos y a su ideario social y cultural. Como exponía Vicent Navarro en un reciente artículo, sólo el 28% de la población adulta que podía votar, votó al Partido Popular, lo cual no fue obstáculo para que tal minoría alcanzara una enorme mayoría parlamentaria, mayoría totalmente desproporcionada en su tamaño y que no se correspondía con el voto real. En realidad la gran mayoría (72%) no lo apoyó y quienes les votaron fue para que aplicara un programa que no tiene en muchos aspectos nada que ver con las decisiones que se toman tanto en la Moncloa como en Genova. Los escraches que han sido bautizados como la presión de los pobres, no han podido con los lobbys financieros que recelosos de sus intereses han sabido marcar al Gobierno cuales eran los límites legales de la reforma de la legislación hipotecaria.


                Jueves 18. Se debate en el Parlamento Navarro una moción de censura para apartar del poder a Yolanda Barcina. Izquierda Unida, Aralar, Bildu y Geroa Bai consideran que ha llegado el momento de que las fuerzas progresistas dejen a un lado sus diferencias y se conforme un gobierno que prepare y promueva un nuevo proceso electoral. Mientras el PSN, con un líder que ya no cuenta con el beneplácito de  la sede de Ferraz, se abstiene en la moción de censura bajo la justificación de que es un no a Barcina y un no a las fuerzas progresistas. La indefinición de un partido que estando en la oposición y con una situación de crisis como la actual, encuesta tras encuesta sigue perdiendo porcentaje de voto y cuyo líder, Rubalcaba, tiene una valoración por debajo de la de Rajoy. En Navarra el  PSN ha asumido que ya no será un partido de gobierno y su posición se asemeja a la del perro del hortelano.


                Madrugada del viernes 19. Varios centenares de jóvenes rodean como un muro  a seis jóvenes que han sido condenados por el Tribunal Supremo por su pertenecía a Segi. La consigna es no ejercer ninguna violencia, una desobediencia civil pacífica forjada desde un sentimiento de solidaridad y cuya única argamasa es la fuerza que proporciona unir brazo con brazo. Corren el riesgo de ser detenidos, identificados o golpeados, pero asumen que hay un nuevo tiempo y que la juventud debe estar en la vanguardia. Una  nueva estrategia que obedece a nuevos tiempos y que descoloca a aquellos que en el dolor y sufrimiento causado, veían y siguen viendo el arma arrojadiza que les permite evitar el problema político de fondo. Un Estado que no se ha estructurado sobre consensos, sino sobre imposiciones y que más tarde o más temprano deberá dialogar   para no caer como un castillo de naipes.    

                Viernes 19. Santiago Cervera declara como imputado en el caso del supuesto soborno a Jose Antonio Asiain. Como en las películas de cine negro, aparecen hombres con gabardinas, mensajes ocultos en un rincón y una trama financiera. Demasiadas cosas que se juntan en torno a una caja que era el buque insignia de Navarra. El Fuero, tantas veces defendido y contrapuesto al nacionalismo vasco, al final sólo ha sido una pantalla donde la derecha navarra se ha ocultado para hacer sus negocios mientras repartía prebendas entre aquellos que no  ponían en tela de juicio esta situación. Después de cuarenta años de dictadura, una transición tutelada y con una democracia de baja intensidad, todavía algunos no se dan cuenta de  quién maneja los hilos en esta tierra. Aquellos  a los que antes, después y ahora, lo  que menos  les importa es el pueblo navarro y el desarrollo de sus ciudadanos. Solo  sus intereses particulares y el mantenimiento de sus posiciones  de poder , para ellos y sus entornos más cercanos, constituyen su objetivo.

                La semana llega a su fin y cada día es más necesario que quienes conformamos la sociedad y los pueblos, tomemos las riendas y con nuestras voluntades y decisiones empecemos a marcar nuestro futuro. Otros quieren hacerlo por nosotros.



sábado, 23 de marzo de 2013

CARTAS DESDE EL PALACIO DE NAVARRA



     Llevo varias semanas durmiendo mal y los últimos días apenas puedo conciliar dos horas seguidas de sueño. Me parece estar viviendo un espejismo, una pesadilla constante que no tiene sentido ni fin. Una de esas historias que piensas que sólo les pueden pasar a otras personas, pero nunca a uno  mismo. Cuando desde  el  gabinete de prensa me traen los periódicos y me pasan los resúmenes de los informativos, no se que nueva sorpresa me espera. Que artículo mordaz me humillará. Que imagen sacarán o  con que declaraciones tratarán de exculparse de toda responsabilidad y dejarme sola.
           Hace años me advirtieron de que la política tenía estos reveses, muchas veces crueles y a traición. Pero pese a todo decidí dar el salto, arriesgar lo que tenía y lanzarme al ruedo. Quería defender Navarra, sus buenas gentes, su españolidad. Hacer de este lugar la tierra prometida, donde las empresas, la universidad y la sociedad  fuesen al unísono. La nueva Suiza de Europa, entregada al desarrollo y al progreso. Y para hacer todo esto tenía que ser ambiciosa, pues la ambición es una virtud y ha sido, al fin y a la postre, lo que siempre ha movido al mundo y a las personas. Merecía la pena y pensaba que al final  el sacrificio daría sus frutos.
         Recuerdo aquellas procesiones de  San Fermín donde en la Calle Mayor, los buenos pamploneses me aplaudían, y me decían guapa. Había conseguido que la ciudadanía estuviese conmigo y cuando me acercaba a la calle Calderería y me silbaban e insultaban los de siempre, más convencida estaba de que lo que hacía estaba bien. Yo tenía controlada la ciudad, la cultura, el arte, las asociaciones, el deporte y muchas organizaciones sociales. Todos aquellos que mostraban su rechazo, eran fáciles de etiquetar. Vascos, alborotadores, antiprogreso, amigos de los etarras, asesinos, antisistema, anticonstitucionalistas. Además había conseguido lo más difícil. Pactar en Madrid con un partido y en Navarra con otro, aunque para ello tuve que aguantar durante un año a un vicepresidente que era un político mediocre. Un día decía una cosa y al día siguiente la otra. Era tan débil como las siglas del partido que representaba y ahora, para mi espanto, se da golpes de pecho cuando habla de las dietas que cobraba.

           No se si merece la pena seguir. El otro día me llamo Enrique y me dijo que sintió un gran alivio al decir que devolvería todo lo que había cobrado. En casa estaban hartos de ver su nombre en la prensa, de que los vecinos murmurasen a su paso. No había hecho más que trabajar y algunos se habían olvidado de eso.

          Pero lo que más duele es la actitud que han tomado en el partido. Aunque no me sorprende. Siempre pensé que los patas negras me consideraban una advenediza. Ellos representaban la esencia, la raíz que había brotado desde dentro de la sociedad navarra, como contrapoder al nacionalismo y a las ambigüedades que había mostrado en  su momento UCD y un PSOE que en sus orígenes juntaba a navarros y  vascos. Por eso cuando leo los titulares del periódico de Cordovilla y sus editoriales, se que están aprovechando la situación para derribarme. En el fondo navarra les importa poco, solo quieren mantener su situación de privilegio, ser quienes marquen la política y las decisiones que se tomen por el gobierno. Buscan un acuerdo desesperado con el PSN,  a cualquier precio, sin importarles las deslealtades que tuvieron mientras estuvieron en el gobierno. Mi apuesta por Mariano se que al principio podía ser  arriesgada, cuando Miguel había establecido un acuerdo con los socialistas para evitar que el nacionalismo vasco pudiese acceder al poder. Pero estoy convencida de que al final daría su resultado y dentro de unos años, cuando la crisis remitiese,  nuestra situación sería mejor y por fin esta sociedad tan marcada por los clichés del pasado pasaría  a ser una sociedad moderna y equiparable a las sociedades más abiertas y liberales , donde lo importante serían las personas y el estado quedaría en un plano secundario.

            La figura de Margaret Thatcher siempre me llamó la atención. Su poder, capacidad de liderazgo y ambición me seducían desde que tuve ocasión de seguir su trayectoria política. Además era una mujer  que se había abierto paso en  un mundo que había sido controlado por hombres. No se lo que pasará el domingo. Aquellos que hace unos meses me llamaban constantemente para preguntarme como iba lo suyo o si iba a mantener la subvención aprobada, ahora no quieren coger el teléfono. Otros me dicen que toda está muy confuso y que a última hora decidirán su voto. Que me aprecian, pero que el aparato del partido y mi antecesor tienen tomada una decisión y que ya no cuentan conmigo. Pero siempre he luchado y no me rendiré.  Y si al final pierdo hare valer que soy la Presidenta del Gobierno y tomaré las decisiones que estime oportuno, sin verme condicionada por nada ni por nadie. Esa satisfacción no me la quitará nadie.

         Vuelvo a casa. Estoy muy cansada. Encima de la mesa del comedor hay un periódico donde aparece una foto mía. Pese al maquillaje  se nota que los acontecimientos me pesan. En la estantería de la izquierda encuentro una cinta de video. Me gusta ver el cine en casa. La película se titula “Cartas desde Iwo Jima “. Me siento como uno de los protagonistas, el general Tadamichi Kuribayashi. Sabe que si la isla cae en manos enemigas, servirá de base para que los aviones bombardeen el suelo patrio. Cada día que se pueda defender es un día menos de sufrimiento para la población, esa era su consigna. Sabe que va a morir pero su amor por la patria le exige a él y a sus soldados dejar su vida. En este trance, una catara de sentimientos y recuerdos le abordan y le  empujan a escribir, aunque su destino está ya escrito. El mío creo que también.

viernes, 22 de febrero de 2013

ELLA BAILA SOLA


                La vida política de Yolanda Barcina se ha convertido en un  baile de parejas donde al final sus compañeros de danza, por un motivo o por otro han sido apartados, destituidos o rechazados. No sabemos si por su  habilidad para estar en la política, disfrazando con grandes expresiones sus dificultades para hilar un discurso político  coherente y de calado, o porque sus pasos van por un lado totalmente diferente al de sus compañeros. Pero algo tendrá su baile cuando en 1996 entró a formar parte del Gobierno, como independiente, en la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Vivienda. Era el primer Gobierno de Navarra  presidido por Miguel Sanz y se convirtió en la primera mujer que formó parte del mismo. Baile que le llevó a encabezar la candidatura de  UPN al Ayuntamiento de Pamplona en 1999 ocupando la Alcaldía hasta el 2011.

           Embrujado por el encanto de la burgalesa, Miguel Sanz debió de pensar que su gestión en el Ayuntamiento de la Capital del Reino era aval suficiente para ser sucesora en el trono del Reino. Sería la primera mujer en ocupar la Presidencia del Gobierno. Su gestión en el Ayuntamiento a los ojos e intereses de la derecha y una  imagen cuidada se convertía en su mejor atractivo. Aún cuando podría recibir cantos de sirena del Partido Popular, UPN se ocuparía de que en cualquier caso la política y los tiempos  los marcaría la organización en un intento no disimulado de ligar el conjunto de navarra al partido.

            Pero Yolanda Barcina cuando se acercaban las elecciones generales de noviembre de 2011, pensó que porque iba a bailar solamente con un compañero, Roberto Jiménez, cuando tenía la posibilidad de buscar otro, Mariano Rajoy. Al fin y al cabo todas las encuestas apuntaban a un descalabro del PSOE, con un Zapatero que había estado miope ante la magnitud de la crisis que se abalanzaba sobre el país y un Mariano Rajoy que se limitaba a  ver caer a su oponente, como  forma de hacer política.

            Asegurarse la Presidencia del Gobierno de Navarra y mantener una renovada relación con los nuevos inquilinos de la Moncloa, era una jugada perfecta cuando alguien quiere ser el eje sobre el que deben de girar sus compañeros de baile. Pero aquella estrategia de tener dos compañeros, Roberto en Navarra y Mariano en Madrid, no gustó nada a su mentor  Miguel Sanz. Pero ya sea por el hechizo del poder, o  el miedo a perder la posición interna dentro del partido ante la figura emergente e indiscutible de Yolanda Barcina, los órganos de decisión de UPN admitieron sin apenar rechistar este trío, obviando que, si es difícil acompasar dos cuerpos al mismo ritmo, tres a la larga se convierte en un enredo. Enredo que Miguel Sanz y su ex consejero  Javier Caballero percibieron enseguida.


            Bailar al son del Partido Popular y entrar en una espiral de recortes sociales, suponía una pirueta demasiado difícil de mantener para un Partido Socialista de Navarra que a duras penas se sostenía en pie tras unos resultados electorales calamitosos.  Cambiar la jota ribera por el chotis madrileño, renegando de los acuerdos alcanzados entre el expresidente y el secretario de organización del PSOE , Pepe Blanco, con motivo del llamado “ agostazo “ ,  suponía  poner en solfa todo el discurso que UPN había reproducido desde el año 1996 y que Miguel Sanz expuso con su teoría de los quesitos. Teoría que no era otra que la necesidad de un acuerdo estable entre UPN y el PSN que evite un pacto con los nacionalistas y garantice la continuidad del regionalismo en el poder. En  su fuero interno, Miguel Sanz se vio decepcionado porque su compañera de baile le había dejado después de todo lo que le había enseñado. Le había mostrado como se puede dirigir y presidir una Comunidad con un discurso hueco y vacío, exaltando empalagosamente la figura de lo que era un buen navarro, dividiendo  la sociedad entre los constitucionalistas y los “otros“ y utilizando como comodín , viniese o no a cuento, la muletilla de ETA como arma arrojadiza frente a cualquier cambio político que se pudiese articular sin tener en cuenta a UPN. Todo esto sumado a un PSN débil y dispuesto a aceptar determinados cargos garantizaba, aún en una situación económica difícil, la continuidad en el poder.

            Pero Miguel Sanz comenzó a intuir que de la misma manera que su protegida había decidido sin consultarle, echarse en los brazos del PP, no tardaría en deshacerse de Roberto Jiménez y ello conllevaba un riesgo que el tiempo lo está corroborando. Sólo hacía falta una pequeña excusa, un desencuentro  buscado en el paso del baile, para decir que el dirigente del PSN era un mal bailarín, que no entendía cual era la partitura a interpretar y que ella se valía sola para llenar toda la sala de baile.

          Este escenario de soledad, ante una situación de crisis económica, social y ética como la que se está atravesando, conlleva que las limitaciones y carencias políticas de la Presidenta sean el punto de atención de todo el auditorio. Sus silencios clamorosos ante la crisis, su falta de iniciativa para paliar las consecuencias de la misma, a lo que se añadía sus dietas en la CAN, exigían la necesidad de buscar una nueva pareja de baile. Había que lanzar un mensaje a la sociedad navarra para que entendiese que la bailarina no estaba sola. Y su nuevo compañero sería Alberto Catalán . Compañero que sería capaz de recomponer los puentes con el PSN y volver a interpretar la danza que durante tantos años, como un soniquete, ha marcado el devenir de Navarra. Sólo era necesario repartir las funciones. Quién marca el ritmo y quién lo sigue. Pero para el ego de Yolanda Barcina dejar de ser el centro de atención en esta composición es algo que no está dispuesta en un principio a aceptar. Sólo  admite interpretar esta danza si no se discute su papel de protagonista y si los espectadores la identifican como la parte principal del cuerpo de baile. El transcurrir de los días nos dirá si esta nueva pareja de baile se forma, cuánto va a durar o como ha pasado otras veces, si Yolanda Barcina la rompe.

          Hace bastante frio y los días de lluvia y de agua nieve se suceden. En una esquina de la Plaza de la Cruz, una persona todos los días a primera hora de la mañana saca de un establecimiento comercial una silla de oficina que está desvencijada. Se sienta y con un vaso de plástico entre las manos solicita una limosna a los transeúntes. Sus ropas son reflejo de sus necesidades y cuando las tiendas del entorno cierran recoge su silla. No es difícil imaginar que cuando llegue la noche y se tumbe en su camastro, el dolor en los huesos de todo un día a la intemperie y con  humedad  le impida conciliar el sueño.  Si Yolanda Barcina pasase a su lado  ¿estaría dispuesta a bailar con este ciudadano ¿

miércoles, 23 de enero de 2013

RESIGNACIÓN O ACTIVACIÓN


            Hace pocos días me junté con un compañero de estudios. Sabía de su participación en movimientos populares que se oponen a aquello que mejor sabe hacer la Administración. Destruir las cosas sin un mínimo de dialogo, primando valores que luego resultan estar huecos y que obedecen a componendas económicas y políticas alejadas del interés de la mayoría. Me comentó que  todas las batallas que había iniciado las había perdido. Era consciente de que cada batalla planteada estaba condenada al fracaso. Pero tan claro como tenía esto, también que debía seguir peleando por aquello que consideraba justo.
           
            En contraste con lo anterior, una sensación de fatalidad y por añadidura de resignación invade el pensamiento del  conjunto de la sociedad. Sensación que se vuelve desasosiego en los sectores progresistas, cuando sienten la incapacidad de que la situación cambie. Se está sujeto al vaivén de un mercado financiero que, dentro del drama de la crisis, se dedica a especular de la misma manera y con igual intensidad que  cuando la situación económica era de plena expansión.

            En el mundo laboral la agresión a los derechos de los trabajadores ha adquirido tal dimensión que hasta el ámbito judicial, estamento poco proclive a identificarse con posturas progresistas, ha promovido una rebelión doctrinal y jurisprudencial en la aplicación de las reformas legislativas. Reformas que obviando la existencia de un Estado Social y Democrático de Derecho, dan un poder cuasi ilimitado a las empresas para establecer las condiciones en las cuales se presta la actividad laboral. La legislación laboral ha partido, ya sea por convencimiento, ya sea por los derechos ganados en las luchas obreras, de la consideración de que en el contrato de trabajo la ley y el convenio suponen un equilibrio que contrarreste el poder del empresario a la hora de fijar las condiciones en las cuales se presta el trabajo y las contraprestaciones que se puedan percibir por el mismo. En esta relación contractual es necesario que la  legislación establezca un mínimo de derechos y que el convenio permita revertir una parte del beneficio empresarial en la mejora de las condiciones laborales. La ruptura de este contrapeso que impregna la reciente reforma laboral,  queriendo vaciar de  contenido los convenios colectivos de ámbito superior a la empresa, supone la pérdida de este principio equilibrador. Y todo esto a medio plazo conllevará que quienes representan a los trabajadores - delegados de personal, miembros de comités de empresa y sindicatos- , sean aparcados en beneficio de las relaciones laborales individualizadas. Relaciones donde todos sabemos que al final el trabajador acaba siempre en una posición de debilidad a la hora de negociar su contrato, precarizándose el empleo y generándose amplios campos de insolidaridad entre los propios trabajadores.

            Cada persona sabe, por experiencia propia, que el trabajo en nuestra sociedad constituye un elemento primordial para poder desarrollar un proyecto de vida y que su ausencia nos hace sufrir a nosotros y a nuestro entorno más cercano. Y este sufrimiento individual y colectivo, choca con un discurso macroeconómico que trata a las personas como un apunte contable o como objetos que forman parte del engranaje de la producción y cuyo sentido lo adquieren en función de su rentabilidad económica.

            Esta percepción de la mercantilización de la vida de las personas, que por cercanía sentimos muchas personas que habitualmente trabajamos en el campo de las relaciones laborales o en los servicios sociales y que tanta indignidad levanta , no tiene en cambio un reflejo de igual intensidad en las protestas que hay en la calle. Sólo cuando sentimos de cerca la sensación de que nuestro puesto de trabajo está en peligro o va a desaparecer, somos capaces de generar movilizaciones y de adquirir conciencia de cuales son las consecuencias de una legislación que se ha cambiado y los efectos que ello provoca. Mientras esto no ocurre permanecemos aletargados, quejosos en muchas ocasiones y pesimistas en la mayoría de las veces. Esperamos que una persona, un sindicato, un colectivo o una asociación proteste por nosotros y encabece y promueva una manifestación. Manifestación que una vez convocada, ya decidiremos si participaremos o no. 

            Cuando hablamos con nuestros familiares, cuando en torno a una mesa o un café comentamos la actualidad con nuestros amigos o compañeros de trabajo, estamos plenamente convencidos de que las cosas hay que cambiarlas. Que la situación no puede seguir así. Pero no sabemos cómo hacerlo y que actuaciones hay que emprender. Nuestros argumentos a veces son simples y se reducen a decir una frase que hemos escuchado en  algún sitio y que por su contenido parece encerrar una verdad. Pero cuando se nos pide que profundicemos en lo que con tanto vehemencia hemos defendido, enseguida se nos acaban los argumentos y ante cualquier contratiempo en nuestros asertos, nos escurrimos rápidamente o decimos generalizaciones,  sabedores que las mismas son muestra de nuestra incapacidad.

            Esta sensación de desazón sobre la posibilidad de que una sociedad  responda al dolor que se le causa, al principio en colectivos marginales y paulatinamente cada vez a más ciudadanos, se puede sentir en muchos artículos que se publican en los medios de comunicación. Nos preguntamos que debe pasar para que ante el cúmulo de despropósitos que hay en muchos ámbitos, mujeres y hombres tracen una línea roja que no se pueda sobrepasar tanto por los poderes públicos como los privados. No sabemos donde y cuando surgirá la chispa que haga que ese descontento generalizado salte y diga basta. Si seremos capaces de lograr que el capital, que todo lo controla, sienta miedo porque su posición dominante se tambalee. En qué momento determinada clase política percibirá que no se puede arrinconar a un pueblo contra la pared del paro y la desprotección  a costa de preservar su poder y capacidad de influencia. Y ante todos estos interrogantes, no somos capaces de encontrar la respuesta y en demasiadas ocasiones optamos por dejarnos llevar por los acontecimientos, con la esperanza de que la crisis pase sin detenerse en la puerta de nuestras casas.

            Como dijo David Fernández en el discurso de investidura de Artur Mas, es hora de avanzar hacia una nueva democracia, una democracia donde, cohabiten la democracia directa, la democracia participativa y la democracia representativa. Una economía con un proyecto de futuro que sea la economía social y cooperativa; un sector público fuerte y un sector privado bajo criterios de mercado social. Y para llegar solo queda la activación popular, la desobediencia civil y la vía institucional.