En
nuestra adolescencia, una vez muerto el dictador, un sonsonete se repetía
machaconamente en muchos espacios de la sociedad navarra. “ Que vienen los vascos”.
Decían
que como no tenían tierras, necesitaban de la verdura, de los espárragos, de
los pimientos y demás alimentos que se cultivan en la Ribera Navarra. Ellos
sólo tenían tornillos y acero y con eso no se come. Algunos eran violentos.
Otros querían que Bilbao fuese la capital y Navarra el cuarto trastero de algo
que llamaban Euzkadi. Mil y una razones para
simplificar la política en Navarra y abrir un nuevo frente como ocurrió
en la guerra civil. La izquierda y la derecha no constituía el espacio de la
confrontación política, sino los que querían una Navarra por delante de todo y los que hablaban de una entelequia nacida de
la mente calenturienta de un vizcaíno.
Por
este motivo, los fundadores de UPN que provenían de una UCD que se había descompuesto
e incluso los advenedizos que llegados del régimen franquista se habían adaptado
rápidamente a la Constitución de 1978, encontraron un suelo fértil donde
sembrar una cosecha que recogería sus frutos. Navarra se convertía en una
cuestión de Estado y eso permitía que la derecha controlase el poder una vez
muerto Franco. También se necesitaba que el Partido Socialista en Navarra
girase hacia este lado del frente.
Habría en el peor de los casos una alternancia en el Gobierno de Navarra con el
PSN, pero en todo momento controlada y sin ningún riesgo. Por esta razón cuando
Javier Otano en julio de 1995 tomó posesión como Presidente del Gobierno de
Navarra, conformando un Gobierno
integrado por PSN, CDN y EA y que duró hasta junio de 1996, los cimientos de
esta construcción se tambalearon. Fue entonces cuando, de nuevo una juez, en
aquel tiempo Marisol Alejandre descubrió una cuenta bancaria en Suiza a su
nombre y al de su esposa, cuenta relacionada con la llamada "trama navarra
del caso Roldán" y supuso el cierre al nacionalismo vasco de cualquier
presencia en el Gobierno de Navarra.
17 años de tranquilidad política
donde la hegemonía que tenía UPN le permitía abarcar la derecha y el centro y
de esta manera asegurarse el gobierno. Hegemonía que se vio alterada en la votación
de los Presupuestos Generales del Estado para 2009. La ruptura del pacto con el
PP conllevo que, para no perder el espacio de la derecha que podía ocupar el PP
de Navarra, UPN girase a la derecha. El símbolo de esta deriva se visualizó en
la figura de Yolanda Barcina y en la
fuerte influencia del Opus Dei en las decisiones del Gobierno.
Influencia que se materializó en dos escollos que surgieron en las
negociaciones del acuerdo del gobierno suscrito en junio de 2011 por UPN y PSN.
El tema del aborto y la implantación de
la carrera de medicina en la
Universidad Pública de Navarra.
Tampoco dentro del PSN había
nadie que quisiera imitar a su antecesor, aunque desde la dimisión de Otano el
partido ha estado en la oposición y paradójicamente esta situación le ha
conducido a cosechar en las últimas elecciones al parlamento de navarra
los peores resultados de su historia. Con
un líder en Navarra , Jimenez y un Secretario General, Rubalcaba, cuyos
liderazgos están en duda y que no se sabe si serán el cartel de los socialistas
en las próximas elecciones, su capacidad de presentarse como alternativa a la
derecha se debilita y sus posibles giros a la izquierda levantan recelos. Sus
vinculaciones con el Gobierno de Barcina y el de Zapatero les impide en muchos
aspectos articular un discurso que sea creíble , ni presentar un programa político claro y
contrastado con alternativas reales . O
el PSN redefine, tanto su programa como
las cabezas visibles que lo representan, o corre el riesgo de pasar a
ser un partido residual. Debilidad del socialismo navarro que seguramente
intente aprovechar IU por su proximidad a ciertos movimientos sociales. La radicalización de su
discurso y la defensa del republicanismo
se han convertido en la bandera de enganche de la coalición, que reclama la
hegemonía intelectual de la izquierda.
Y como ocurrió en 1985, durante los
últimos tiempos hemos escuchado a Yolanda Barcina y a Enrique Maya utilizar la
misma expresión. “ Que vienen los vascos
“ . De esta manera se ha intentado ocultar
todo lo que conllevó el procedimiento abierto por las dietas de la CAN y la
imposibilidad política de UPN de llegar a ningún acuerdo en el Parlamento que
le permita mantener una acción de gobierno estable. Parece como si la historia
quisiera repetirse de nuevo.
Mientras, una parte del
nacionalismo vasco se nutre del discurso de Geroa Bai. Discurso trasversal y
progresista que cuenta con una figura emergente y bien vista en Madrid como es Uxue
Barkos. Candidata que contra viento y marea
en las elecciones generales de 2011 mantuvo el escaño en el congreso de los diputados y puede llegar a convertirse
, con estas siglas, en la pista de
aterrizaje del nacionalismo vasco en el Gobierno de Navarra. Su apuesta por
políticas progresistas, de desarrollo del autogobierno de navarra y de aquellos
aspectos de la identidad navarra que ahondan en los componentes vascos de la
misma, así como el mantenimiento de un perfil bajo en cuanto a la reclamación
de la unidad con el resto de los territorios que conforman Euskal Herria, le
pueden permitir que en sus relaciones con el PSN, Madrid no se oponga y pueda a
llegar a conformar junto con IU un nuevo tripartito.
Por estas razones UPN y sus medios de comunicación afines dirigen
todos sus dardos frente a su candidata. A su vez intentan por todos los medios
seguir vinculando al nacionalismo independentista con ETA, para de esta manera poner en una
situación difícil al PSN y evitar que los votos de este espacio electoral se
utilicen para cambiar el signo del Gobierno. Pero el final de ETA, la utilización de la desobediencia civil
pacífica en los muros de Donosti , Ondarroa e Iruña, así como la existencia de gestos como la presencia de los
concejales de Bildu de Iruñea en el cementerio de Pamplona en el homenaje a
Tomás Caballero, dificulta el discurso excluyente que los regionalistas han
utilizado durante todos estos años. Como quiera que esta argumentación puede no
resultar ya suficiente, se traslada y reitera el mensaje de que los vascos
quieren anular a Navarra como comunidad diferenciada, obviando que en Madrid
hay un proceso de recentralización que no tiene ningún rubor en impugnar muchas
de las leyes nacidas del Parlamento Foral Navarro.
UPN busca desesperadamente
aliados que recompongan su muro antinacionalista. Echarán mano de todos sus
recursos. Mezclaran sus intereses con los de Navarra y lanzarán cantos de
sirena al PSN intentando seducirle o como ha ocurrido en la última semana
alinearlo con Bildu para que tenga que hacer un gesto que confirme un nuevo
tiempo de entendimientos y todo porque “
vienen los vascos “.
En el fondo lo
que hay es miedo a perder el poder.