miércoles, 22 de octubre de 2014






LA " REINA "  DE NAVARRA



Como la reina del baile que era, miraba a su derecha y a su izquierda. Esperaba un pequeño gesto, una complicidad, aunque hace tiempo que sabía que estaba sola. Al fin y al cabo todos aquellos que se  le habían acercado en un momento u otro, incomprensiblemente se estaban alejando, temerosos de caer sobre su manto protector y aparecer como simples muñecos en manos de una dueña caprichosa. Y además su mentor, aquel que la aupó al sillón, se mostraba distante, frío y conspirador. Habría que atarle en corto y darle a entender que su tiempo había pasado y que sería mejor que se estuviese callado. Habían compartido demasiadas cosas y en los asuntos del reino siempre hay cosas que es mejor dejar en el cajón de los olvidos, no vaya a ser que el populacho se enterase, se enojase o lo que es peor, empezase a pensar por su cuenta. Contaba con un grupo leal a su alrededor, pero también sabía que esas lealtades se diluyen como un azucarillo en una taza de café cuando el poder se tambalea, o cuando empieza a hacer frío y es mejor acercarse a otro fuego.

Fuera de las estancias palaciegas se escuchaba un murmullo incesante. Mujeres, hombres, mayores y jóvenes, se agolpaban a las puertas. Pedían derechos, trabajo, dignidad, justicia. Algunos decían que  no llegaban al final del mes para poder pagar la luz, el agua, el gas. Otros decían que sus hijos iban a la escuela sin apenas desayunar y que aprovechaban el comedor escolar para cubrir sus necesidades. Incluso unos cuantos decían que se habían quedado sin casa y con una deuda que pagar. Portaban un informe donde se decía que entre 80.000 y 100.000 súbditos lo estaban pasando muy mal. Pero no había que preocuparse demasiado mientras hubiese una mayoría que tuviese un nivel de ingresos que le permitiese vivir con una cierta holgura y tener sus pequeños caprichos. Lo importante es que quién realmente manda y decide , estuviese tranquilo y no mostrase duda sobre la gobernanza del reino.

De repente alguien se acerca y le susurra al oído  que  “los de afuera “ empezaban a meter demasiado ruido. Había que salir al balcón. Con un tono de voz tranquilo  y la sonrisa en los labios les dice que no se preocupen, que vuelvan  a sus casas, que ella velará por ellos. Que tuviesen paciencia. Que ninguno quedará desamparado. Que el oropel de sus vestidos, el brillo de su corona, su perfecto peinado, su bolso de marca, su coche oficial, no eran más que mera apariencia. Ella sola resolvería todos los problemas. Que en torno a una mesa de un famoso y acreditado restaurante, se había reunido con unas personas muy importantes que iban a traer la prosperidad y el futuro al reino. Que pedían algunos incentivos y facilidades. Que tal vez era conveniente que al obrero se le pudiese despedir cuando el negocio no era tan rentable. Pero merecían la pena estos sacrificios. Si le dejaban todo en sus manos, ya verían que en unos pocos años las cosas iban a cambiar. E incluso alguno de ellos llegado el momento, podrían entrar en palacio y compartir con ella mantel y conversación. Así que era mejor que se fueran , que se mirasen a si mismos y no a ella, que seguro que algo habían hecho mal en sus vidas para llegar a esta situación. Que no valía la pena estar quejándose constantemente. Y  si alguno de ellos mostraba su disconformidad, o alzaba su protesta por encima de los demás y se enfurecía, siempre estaban aquellos que con la fuerza en la mano les pondrían claras las cosas de quién tiene el poder.

 Pero algo raro había comenzado a pasar. Parecían no comprender el mensaje, ni el esfuerzo que significaba gobernar. Ni la soledad de quien decide y se equivoca. Había que empezar a buscar nuevos aliados. Tal vez sería conveniente repartir algo más entre otros. Ser más flexible, no por convencimiento, sino por ser prácticos. Si los de afuera veían que alguien entraba dentro, dudarían. No se pondrían de acuerdo. Discutirían entre ellos. Se echarían en cara quien era el más digno, el más consecuente, el más reivindicativo…. y mientras tanto pasaría el tiempo y  seguirían hablando sobre cómo hacer las cosas, y luego quién las lideraría….. 
Eran fáciles de engatusar. Darles un pequeño cargo, una prebenda. Apelar a su responsabilidad. Asegurarles su futuro aunque luego, como  se hace con las toallitas de papel  una vez que dejan de ser útiles se echan al cubo de la basura. Una duda le asaltaba. Si tal vez era demasiado tarde para esto. Si los que le decían que se debía de apartar y dejar paso a otros cercanos, tendrían razón. Pero ella había dicho que se sentía fuerte y reconocer ahora que su fortaleza no era tal, era algo que su mente desechaba. Verse vencida, apartada, postergada no entraba dentro de su forma de ser y por eso  mismo había  sido capaz de aguantar tantos embates durante estos años. Sobre todo cuando todo parecía estar en contra.

El baile ha acabado y los invitados abandonan la sala. El silencio se apodera de la estancia. No hay ningún espejo que refleje su imagen y las lámparas que hace poco iluminaban las paredes y techos, se han apagado. En un gesto instintivo, como cuando uno quiere atrapar las sensaciones recién vividas en la mente, cierra los ojos. En ese momento un ruido le altera. El vecino ha llegado tarde a casa, y como casi siempre y después de tomar unas copas, ha cerrado la puerta con un golpetazo.
 Siente frío. Este mes no hay  dinero para pagar la calefacción, ya que la ayuda que percibe la tiene que destinar a pagar la comida, el agua y el recibo de la luz. Así que una manta de color oscuro le rodea el cuerpo. Enciende la televisión y se ve a si misma  diciendo que todo empieza a ir bien, que estemos tranquilos, que velará por nosotros….
 Una lágrima recorre su mejilla. Se ha dado cuenta de que la realidad no es la que ha vivido en su palacio de cristal, sino la de aquellos que tantas veces tuvo en frente.




martes, 27 de mayo de 2014

LAS " ALEGRIAS " DE SORAYA....CON PERMISO DE CAÑETE




El pasado martes, 20 de mayo, Soraya Sáenz de Santamaría , Vicepresidenta del Gobierno , acuñaba un nuevo parámetro económico que permite medir la evolución económica de una sociedad. La “ alegría que se ve en las calles». Ya no es necesario mirar la evolución de la prima de riesgo, ni el balance del comercio exterior, ni la encuesta de población activa, ni el crecimiento del PIB. Sólo salir de casa y abrir los ojos. Pero la Vicepresidenta o bien se ha equivocado de país o tiende a confundir su situación personal y de quienes la rodean, con la realidad social que habita en nuestras ciudades.

Un dato recientemente publicado por Cáritas Europa , donde el riesgo de caer en la pobreza infantil se situó  en el 29,9 % y sólo superado  por Rumania ,rompe la imagen de salida de la crisis que tanto desde la  Moncloa como desde los medios de comunicación afines se quiere a toda costa trasladar al conjunto de la sociedad. Máxime después de varios años donde la utilización de la expresión ajuste, obviando el manejo de la palabra recorte, ha dominado el vocabulario de las clases dirigentes y de sus soportes financieros. Soportes financieros que han necesitado que el volumen de dinero público empleado o "comprometido" por España, en apenas tres años, con el rescate de su sistema financiero rondase los 108.000 millones de euros, un 70% más de los que preveía el Banco de España, y que más de la mitad de la ayudas, unos 57.000 millones, se ha gastado en aportaciones directas al capital de las entidades financieras.

La “alegría que se ve en las calles “, debe provenir de todas aquellas familias que se enfrentan al abandono escolar prematuro  de sus descendientes y que se sitúa  en el  24,9 % . De los 13 millones de personas en situación de pobreza y cuyo proyecto de vida se ciñe “al  mañana “, y a las cuales se les ha desprovisto de esperanzas e ilusiones.  “Alegría “ que  se siente en los centros de acogida , donde si bien al principio se atendía mayoritariamente a inmigrantes, desde el año 2010 es mayor el número de ciudadanos españoles que acuden. Y en esta situación de verdadera emergencia social, la  única receta ha sido la disminución de las prestaciones sociales, el aumento de los impuestos indirectos que no discriminan en función de las rentas disponibles. Situación que ha contribuido a un empobrecimiento de los hogares con menos posibilidades y a que las clases medias retraigan el consumo de bienes y servicios, temerosas de caer en las redes de la pobreza.  Pero es que esta situación ha puesto encima de la mesa, la referencia de que  España sea el cuarto país de la UE con más personas en situación de pobreza energética. Pobreza energética que, según la OMS, adiciona cada año el 30 % de las muertes ocasionadas en invierno por el agravamiento de enfermedades previas y origina que el 17 % de los hogares, tengan dificultades para la pagar las facturas y un 9% de las familias sean incapaces de mantener su vivienda con una temperatura adecuada.  


Realidades sociales que se reflejan en la existencia de 4,7 millones de personas inscritas en las oficinas de empleo, de las cuales sólo 2,7  millones cobran algún tipo de prestación, siendo la cuantía media bruta de la prestación contributiva por desempleo percibida por beneficiario durante el mes de diciembre de 2013 de 829,80 euros. Paro que afecta sobremanera a los menores de 25 años con un índice del  54,2 %  y  con una cifra oficial de no ocupados de 5.896.000 personas frente a los 16.758.000 que están trabajando. Realidad social  que se ve en los cientos de desahucios promovidos por los bancos, la disminución de las ayudas a la dependencia o la salida de los inmigrantes ante la imposibilidad de encontrar trabajo con su incidencia en los índices demográficos.

Y con todos estos datos encima de la mesa lo único que sabe decir el Gobierno del Partido Popular, en plena campaña electoral, es que las cosas van mejor. Que la gente está más alegre y que en un debate entre un hombre y una mujer, el hombre debe de rebajar el tono de su intervención para de esta manera no demostrar una mayor capacidad intelectual. Todo un ejercicio de sensibilidad social y humana. Una demostración de que lo importante son las personas. Si, pero las personas que producen y callan ante la pérdida de valores como la justicia , la igualdad y la solidaridad.

El día está esplendido  e invita a caminar. De repente algo me llama la atención. De un contenedor de basura cuelgan dos piernas. La cintura permanece atrapada por la tapa y de dentro sale un ruido de alguien que está removiendo con un objeto el fondo. Cuando me acerco las piernas comienzan a balancearse y por fin el resto del cuerpo aflora. Un pañuelo en la cabeza, sandalias negras con calcetines blancos, un delantal de color gris y en la mano un bolsa roja con restos de comida.  Paradójicamente a pocos metros de un camión frigorífico una persona descarga cajas llenas de pescado y de pequeñas furgonetas salen barquillas repletas de fruta y verduras.

Atravieso la Plaza de la Cruz y en un banco situado cerca de los baños públicos varios hombres y una mujer están hablando. Son asiduos de este espacio cuando el tiempo lo permite. En el suelo de un enorme aparato de música sale una canción que no adivino a reconocer. A izquierda y derecha de uno de los bancos hay varias cajas de vino barato y  botellas de refresco. Algún rastro de pan y de comida que dejan caer, es picoteado por un grupo de palomas. La conversación que tienen y  las palabras que utilizan son duras y cortantes. Sus rostros reflejan vidas marcadas por el dolor y la soledad. Sólo tienen el presente, han perdido el pasado y no tienen ningún futuro. No aparentan una edad definida y las ropas con las que cubren sus cuerpos son atuendos viejos y usados. No despiden ningún glamour, ni provocan ninguna envidia y la mayoría de las veces aceleramos el paso ante su presencia, temerosos de su cercanía. Podemos decir, utilizando una expresión muy actual, que en su caso el ERE es para siempre, sin derechos ni organizaciones que los ampare y dignifique.

En los bajos de un edificio situado en la Avenida del Ejército,  que antes era la sede de la Caja de Ahorros de Pamplona y luego ocupo la CAN, una persona, que suele desplazarse por las inmediaciones con una silla de ruedas, calienta con un hornillo y en compañía de otra persona algo de comida. A su derecha unos cartones y unas mantas sirven como aposento improvisado para pasar la noche. Escena que se repite durante varias semanas.

Pero todos estos ciudadanos deben ser invisibles para la Vicepresidenta. Vicepresidenta que está más ocupada en  mirar los gestos alegres de quienes entran y salen de las tiendas de moda, con sus bolsas llenas de ropa. De las miradas de complicidad de los clientes de los  concesionarios de automóviles de lujo, que han visto aumentar sus ventas en plena crisis o de los múltiples programas, entrevistas y reportajes de los jugadores de futbol, que rutilantes exponen sus cuerpos como objetos de mercado, mientras sus cuentas corrientes se llenan sin ningún tipo de rubor, en una nueva versión del «Panem et circenses» Pan y circo que se describía como la política seguida por un Gobierno , que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos,  proveía al pueblo de comida y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.





miércoles, 5 de febrero de 2014

EL ARZOBISPO QUE NO ESCUCHABA A LAS MUJERES



El pasado 27 de diciembre el Arzobispo de Pamplona hizo acto de presencia frente a la sede de la clínica donde se practican las IVE. De esta manera se unía a la convocatoria efectuada por la Plataforma Alerta Navarra. Esta Plataforma mantiene desde hace meses su protesta por el ejercicio de un derecho legal que se lleva a cabo en este centro desde hace dos años. Su presencia supone un posicionamiento claro por parte de un representante de la jerarquía eclesial , que se encuentra muy alejado de las posturas que deben tener los cristianos ante las realidades sociales actuales.

Vivimos en sociedades plurales y multiculturales. Las creencias, vivencias  y  expresiones espirituales son tan diferentes y en el fondo tan enriquecedoras, que pretender imponer por la vía legal unas creencias morales propias, cuando se trata de respetar el derecho a la maternidad de la madre y los derechos del nasciturus  ( el concebido pero no nacido), exigen al menos un consenso generalizado en la sociedad que evite la conversión de un derecho en una mancha  y vergüenza social. En una sociedad abierta y plural, el Estado no puede regular los distintos espacios de la convivencia social desde los principios de ninguna moral particular, ni interferir en la conciencia moral de las personas.  El derecho que ha de regir la vida social deberá basarse en aquellos valores morales que sean socialmente compartidos.

En la historia,  las posturas en torno al aborto han sido cambiantes. Sócrates, defendía que el  aborto fuera un derecho materno. Hipócrates en cambio lo negaba. Platón recomendaba el aborto a las mujeres embarazadas mayores de 40 años y  Aristóteles mantenía que el feto se convierte en 'humano' a los 40 días de su concepción, si es masculino, y a los 90, si es femenino. En Roma el aborto estaba permitido; aunque, sin embargo, sí se le reconocían derechos. Por ejemplo, si la mujer embarazada estaba condenada a muerte, la ejecución se posponía hasta el nacimiento. En el siglo II encontramos el primer registro de leyes promulgadas por el Estado contra el aborto decretando el exilio contra madres y se condenaba a los que administraban la pócima abortiva a ser enviados a ciertas islas si eran nobles o a trabajos en las minas de metal si eran plebeyos. Pero  a principios del siglo XX, muchos países empezaron a despenalizar el aborto cuando éste era efectuado para proteger la vida de la madre, y en algunos casos para proteger la salud de la madre. Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, en casi todos los países industrializados la normativa acerca del aborto comenzó a ser liberalizada y desde la década de los 50, la mayoría de los países ex socialistas de Europa central y del Este consideraron al aborto como un acto legal cuando se practicaba en el primer semestre del embarazo y a solicitud de la mujer embarazada.


La mayoría de los países del mundo permiten el aborto en ciertos casos. Actualmente, el 62% de la población mundial vive en 55 países donde el aborto inducido está permitido, ya sea sin restricciones en cuanto a su causa, o por razones socioeconómicas; mientras que el 25% vive en 54 países que lo prohíben completamente o lo permiten sólo para salvar la vida de la mujer”.

Además la no  punibilidad del aborto no significa que en estos países el aborto sea más frecuente que en los que sí lo castigan; por el contrario, la legalidad del aborto, acompañado con una buena educación sexual , y un amplio acceso a métodos anticonceptivos favorece que ocurran pocos abortos. Un ejemplo de esto es Holanda, que es el país con menor frecuencia de abortos del mundo (12,7% de los embarazos).
        

        Igualmente la posición científica mayoritaria en torno a este asunto señala que el embrión de 12 semanas no es un individuo biológico, ni mucho menos una persona: carece de vida independiente, ya que es totalmente inviable fuera del útero. El desarrollo del cerebro está apenas en sus etapas iniciales y no se han establecido las conexiones nerviosas que caracterizan al ser humano. El embrión, por tanto, no experimenta dolor ni ninguna otra percepción sensorial.  


Pero mientras el consenso sobre este tema va ganando espacios, la jerarquía eclesiástica no quiere comprender lo que significa una sociedad democrática y un pluralismo ideológico y moral. No le importa la autonomía de las mujeres y  supedita su dignidad a una visión masculina de la maternidad. Además no tiene en cuenta el sufrimiento que ocasiona cuando  les ha obligado a ser madres contra su voluntad.

La mujer no es solo un  ser biológico cuyo cuerpo cumple unas funciones sexuales y reproductivas. El cuerpo de la mujer es inseparable de su ser de persona y por tanto, de su dignidad, su autonomía, su libertad de conciencia y sus derechos, por lo que su dimensión biológica y su dimensión de persona, sujeto de derechos y libertades, son inseparables. Como hemos dicho sobre el comienzo de la vida  no se pueden hacer afirmaciones ni negaciones rotundas.  Decidir en qué momento se puede hablar de vida humana es, aún, un tema abierto.

Lo que se llega a percibir es que el interés de la iglesia  está básicamente centrado, no en la mujer como ser humano, sino como simple receptáculo, y como productora de nuevas vidas, desentendiéndose del respeto por su  dignidad  como personas y por la autonomía de su libre conciencia.


       Tampoco se puede identificar la postura adoptada por el Arzobispo con el mensaje de Jesús de Nazaret. Nadie,-  excepto cuando se aplican dogmas no incardinados en la esencia de la persona, sino que más bien  son el fruto del ansia de mantener el control y el poder de las sociedades-,  puede imaginar a un Jesús que estaría en el lado de la acera donde se ubicó el Arzobispo de Pamplona. Por el contrario acompañaría en esos momentos tan difíciles y duros a aquellas mujeres que decidiesen que no era momento para su maternidad, respetándoles en su decisión fuese la de mantener el embarazo o su interrupción, porque  tan digna  y humana es una opción como la otra cuando ambas son fruto de una reflexión serena, evitando de esta manera los dilemas morales que tanto sufrimiento causan en la mujer.


       La vida no se defiende rezando frente a una clínica. La vida se defiende denunciando las injusticias, sus causas y motivos, promoviendo los ámbitos de solidaridad con los que más sufren, compartiendo la diversidad de creencias sean o no religiosas y  las culturas de cada pueblo, respetando la integridad moral de las personas y promoviendo aquellos cambios sociales que sean en beneficio de una mayoría . Pero para hacer esto hay que enfrentarse con el poder y a su Excelentísimo y Reverendísimo esto le incomoda. Es más sencillo rezar frente a una clínica.