martes, 4 de diciembre de 2012

LOS DE GAMESA, ULTRACONGELADOS, FLORISTAN, SAN JUAN DE DIOS… Y LOS MINEROS






       En uno de los muchísimos videos colgados en Internet decía un minero de Ciñera de Gordon, mientras sus compañeros repelían los intentos de la guardia civil de ocupar el pueblo de la cuenca minera de León: “Salir con nosotros aquí. Nosotros solos contra el capitalismo no podemos “. Una llamada de atención para todos aquellos trabajadores y trabajadoras que tienen las cartas de despido encima de sus mesas, en las taquillas de sus fábricas o en las oficinas situadas a pie de obra. Pero también para aquellos  que piensan que sus puestos de trabajo están asegurados o que sus pensiones están garantizadas. Por eso las cruces plantadas por los 261 especialistas y técnicos de Gamesa,  la situación de los 146 despedidos de Ultracongelados de la Ribera, los 75  de Floristan, la angustia de los trabajadores del Hospital San Juan de Dios o los cientos de trabajadoras del sector de limpiezas que han visto reducir sus jornadas de trabajo o que simplemente han desaparecido, son una pequeña muestra de la ola que va recorriendo la geografía navarra. Ola que se gestó por quienes hoy en día son los primeros en recibir ayudas. Ayudas que eviten su hundimiento a costa de detraer del Estado y de las Comunidades Autónomas aquellas partidas presupuestarias destinadas a la educación y a la sanidad pública principalmente.

        Conforme avanza la crisis y la clase media va perdiendo su posición económica dentro del conjunto de la sociedad, la dualidad capital-trabajo se va acrecentando cada vez más. El Estado de bienestar social  tuvo sus inicios en el año 1945. La  Gran Depresión, que supuso una experiencia traumática para toda la sociedad , contribuyó a la Segunda Guerra Mundial y  determinó que T.H. Marshall,  sociólogo inglés que escribió sobre el concepto de ciudadanía, definiese el  Estado del Bienestar como una combinación especial de la democracia, el bienestar social y el capitalismo. Este concepto fue ganando adeptos en los partidos socialdemócratas, en los sectores conservadores, en los demócratas cristianos y se  ha incorporado al vocabulario de la izquierda y de las organizaciones sindicales. Concepto que  llegó a ser conocido como el modelo europeo de gobernanza. Modelo en que la sociedad -a través del estado- tiene una responsabilidad  tanto respecto de sus ciudadanos como también con sus países.
           

     Pero cuando la especulación del capital ha sobrepasado todos los límites existentes y los mecanismos de control se ha visto que han sido insuficientes o simplemente han mirado hacia otro lado, volvemos a la sociedad de contrastes. Sociedad en la cual una minoría ajena al dolor que sus decisiones provocan, receta y marca cual es el conjunto de decisiones que se deben tomar bajo la amenaza de que no seguir su senda, toda la estructura social caerá como ocurre en una hilera de fichas de dominó. La caída de la primera ficha arrastrará a la totalidad que le preceden. 
      


   Como suele ocurrir  y la historia así parece confirmarlo, mientras una mayoría de la población se ve inmersa en la preocupación, desasosiego y en el miedo a las consecuencias de esta crisis, quienes realmente tiene capacidad de marcar los tiempos y la profundidad del socavón donde nos han hundido, seguramente están diseñando cual es el escenario que existirá una vez que la recesión termine. Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Bush,  fueron los primeros que implantaron la idea de menos Estado de Bienestar y más iniciativa privada, menos estructura pública y más flexibilidad en la toma de decisiones, más liberalismo y menos proteccionismo. Creían que el propio mercado se convertiría en el autorregulador de su funcionamiento. La función del Estado se debía limitar a garantizar por medio de sus ejércitos, los espacios territoriales donde desempeñar la actividad económica y el modelo de desarrollo adoptado. Pero para que esto funcione es necesario más trabajadores y más empleados que incrementen su producción a menor coste y cuya salud o nivel de estudios de sus hijos e hijas dependan  exclusivamente de su capacidad de producir beneficios.  Por esta razón aquellos que no entran en esta rueda quedan al margen del sistema y en el caso de que muestren su rechazo, se les condena a la marginalidad, tanto personal como de sus familias.  Y si persistente en su rechazo y se rebelan, se les etiqueta de anti sistema.

          

      Georges Sorel  filósofo francés y teórico del sindicalismo revolucionario en el libro titulado  “ Reflexiones sobre la violencia (1908) “, dijo que la huelga general  para lo que realmente sirve es para reforzar la solidaridad, la conciencia de clase y el espíritu revolucionario en la clase trabajadora y hoy en día podíamos decir que de la ciudadanía en su conjunto. La configuración de una conciencia colectiva fuerte, consciente y preparada para enfrentarse con el capital, se instrumenta por la sociedad como un contrapoder a los poderes económicos,  que cuando la política y los gobiernos  lo han dejado de ejercer adquiere mayor sentido.



    Vicen Navarro Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España),en un artículo publicado a finales de noviembre decía que  “ las economías están en recesión debido primordialmente a la falta de demanda de productos y servicios, resultado de la disminución de la capacidad adquisitiva de la población, consecuencia de la disminución de los salarios (y del número de asalariados) y de los recortes del gasto público, incluido el social, y la correspondiente dilución de la protección social. “ Esta disminución condenará a la Eurozona y en espacial a España, a estar estancados económicamente con un elevadísimo crecimiento del desempleo. Así de claro.

    

         Pero todos estos colectivos no están solos, ya que su situación no es ajena al drama que empiezan a sentir por la pérdida o supresión de las ayudas los colectivos de discapacitados, los temores de los trabajadores del sector público y la pérdida del poder adquisitivo de los pensionistas.

               
           Se cerraba el video con una reflexión. Decía el minero que los políticos se deben de dar de cuenta de que nosotros lucharemos hasta el final.  Y si alguien tiene una  propuesta diferente para que las sociedades sean las únicas regidoras de sus destinos , ¿ de qué forma y con qué medios se consigue esto ¿.




jueves, 1 de noviembre de 2012

CAZORLA, UN HOGAR





Ha pasado un año y de nuevo hemos vuelto a la Sierra de Cazorla. En el  pequeño Cortijo de Abajo, situado en la Nava de San Pedro, uno llega a sentirse como en un palacio. Un palacio del que no cuelgan lámparas, que no tiene agua corriente y en el cual para entrar y salir hay que agacharse. Pero cuando levantas la vista y ves el paisaje de  la sierra, nace en quienes tenemos la suerte de estar unos días ahí, la sensación de ser parte de algo especial. Una visión igual a la que tuvieron nuestros antepasados hace cientos de años y que esperamos puedan ver nuestros descendientes. Nuestro paso por la vida resulta ser tan corto en comparación con el tiempo geológico, 4.600 millones de años,  que sobrecoge pensar que quién realmente mira  no eres tu, sino que quién te mira son los Torcales del Lobo, la Cabrilla o la Juancubierta.


Cada rincón de la Sierra es una historia, una sorpresa y por desgracia empieza a ser un recuerdo. Cuando tras pasar por Poyo Manquillo se llega a  Fuente Acero  y se ve derruida la casa forestal. Cuando se pasea por el Barranco de Guadalentín y uno se detiene en el Cortijo del Barranco también en ruinas o cuando en la travesía del   “ Vado “ al Guazalamanco  se observa entre los cascotes un horno de pan en el “ Cortijo de los Tontos “ , una sensación de tristeza aparece. Hogares donde el fuego encendido dio refugio a mujeres y hombres que con el tiempo tuvieron que salir y que ni siquiera hoy pueden recuperar aquellos espacios en los cuales compartieron momentos buenos y también recuerdos malos.  Las idas y venidas a la cueva del filo y al cobacho de los marranos, dejaron unas sendas que se van perdiendo. Muy pocos las conocen y casi nadie ya las transita .La vida era muy dura, las comodidades en muchos cortijos inexistentes, las necesidades apretaban y la falta de expectativas generaron, en parte, ese éxodo. Pero seguramente una gestión equivocada del parque ha provocado que quienes tuvieron en el mismo su raíces, ahora no puedan disfrutar y compartir por unos pocos días o tal vez una vez alcanzada la jubilación,  durante largas temporadas  y en compañía de sus hijos y nietos, la suerte de haber nacido en la Sierra porque los cortijos donde vivieron están totalmente derrumbados.


Es media tarde y después de hacer una travesía volvemos al cortijo. Una fina lluvia, pero persistente, nos ha acompañado en el último tramo. Cerca de la esperilla nos cruzamos con Juan Pedro, “ el pinche “, morador del Vado. Enseguida los contrates afloran en toda su plenitud. Lleva una gorra y su indumentaria es muy sencilla. Una cazadora, un pantalón gris y un jersey de lana son sus prendas. En sus pies, unos zapatos desgastados delatan que han recorrido muchos de los rincones del entorno. Nosotros en cambio llevamos pantalones de montaña, camisetas térmicas, botas de goratex y chubasqueros que nos protegen del agua. Mientras hablamos  y sin dejar de mirarnos, sus manos danzan entorno a las ramas de esparto y sus ágiles dedos hacen el nudo ratón o la crineja. Con preocupación, pero sin alarmismos, nos comenta que no encuentra a cinco ovejas del rebaño y que pese a que el tiempo empieza a estar desagradable subirá a varios altos para ver si las puede localizar. No puedo dejar de mirarle y tras el rostro de una persona de ochenta años que ha tenido una vida muy difícil, no adivino a encontrar ningún rencor en su mirada,  y la alegría y la sonrisa  se posa en su cara cuando te cuenta como hace las espartinas, o como le piden encargos para trabajar con el esparto. Esparto que recogido en el monte se moja durante un mes, se seca al sol y se machaca en la “ picaera” para que una vez deshilachado se pueda trenzar. Material que durante muchos años sirvió para casi todo y que hoy en día muy pocas personas saben trabajarlo. 


Por eso, las pocas personas que viven habitualmente en la Sierra constituyen, por si mismas, parte de una historia que con su muerte se extinguirá. Vivencias que quedarán olvidadas con el tiempo y que como las cenizas del fuego, pasadas unas horas y ante cualquier mínimo soplo de aire se desvanecen para no volverse a unir más.


Mujeres y hombres que acostumbrados a la soledad, como Elvira y Domingo, siempre agradecen tu presencia. Escuchar tonos y voces venidas del otro extremo del país y ver como se nos abren los ojos, mientras los oídos están atentos a todo lo que se escucha, debe ser para ellos motivo de curiosidad y a veces de incertidumbre. Pasamos de ser observadores a ser observados. Del asfalto de la ciudad y la regularidad de las aceras, al contacto diario con la tierra y a las subidas y bajadas constantes. Del barullo de las calles, del ruido de las bocinas,  a los sonidos de los pájaros que inundan el parque o al silencio de los grandes espacios cuando avanzado el otoño o ya en pleno invierno, la vida parece detenerse durante un tiempo. De la televisión y la radio que acallan las conversaciones en las familias, a las sobremesas que surgen en tono al fuego del hogar o a la sombra de la nogalera. Sobremesas donde se habla y principalmente se escucha.



Gentes con las que durante unos días llegamos a compartir su espacio, no llegando a comprender  plenamente cuales deben ser las sensaciones del vivir día a día en la Sierra, sobre todo cuando los días se acortan y las nubes y nieblas lo envuelven todo. Como una caja de música que una vez que hemos cerrado, pliega la bailarina que segundos antes giraba sin cesar delante de un espejo y al ritmo de una melodía.


Pero en la Sierra como en la vida, también lo importante es compartir. Compartir el espacio, las vivencias, los recuerdos y los anhelos.  En la película “ Hara-kiri. Muerte de un Samurái “ del Director Japones Takashi Mikeki, “ Hansiro , uno de los protagonistas, se sienta a comer junto a un señor feudal . El señor mirándole a los ojos le ofrece un alimento que por posición social estaba  sólo a su alcance. Hansiro lo rechaza. El señor insiste y mientras se lo extiende ceremoniosamente le dice : “ Un manjar pierde su sabor si se come sólo “.


Es hora de volver. Dejamos el sonido de la berrea del ciervo y la ronca de los gamos. Las ardillas van de árbol en árbol y se nos quedan mirando cuando nos cruzamos en su camino y tras un pequeño instante, siguen alegremente su recorrido mientras nos alejamos por la carretera que nos lleva a Burunchel.


Como siempre vuelvo la cabeza atrás y sin querer siento que en la Sierra de Cazorla, en el Cortijo de Abajo el tiempo no se mide, el tiempo se vive.

miércoles, 24 de octubre de 2012

DEMOCRACIA DE MÍNIMOS




           El término democracia proviene del antiguo griego y fue acuñado en Atenas en el siglo V a. C. a partir de dos vocablos. Se ha traducido como el poder del pueblo. En una estructura administrativa, como son los Estados, las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta. Ocurre sin embargo que los mecanismos de participación cuya legitimidad da lugar a la configuración de una sociedad por medio de estructuras sociales, políticas, legislativas, judiciales o policiales, requieren, para que las mismas respondan a su origen, unos sistemas de coparticipación y de control que hoy en día no existen o que apenas cumplen con sus cometidos. 


            La participación en el ámbito legislativo se ha ceñido a los procesos electorales que de una manera cíclica y repetitiva suceden cada cuatro años. Procesos electorales donde la existencia de listas cerradas limitan que la ciudadanía se pronuncie sobre cuales son los candidatos que mejor le representan. Campañas políticas donde el marketing, la publicidad , el acceso a determinados medios de comunicación generalistas, la falta de contenidos concretos, el endiosamiento de los líderes, así como las disponibilidades económicas con que cuentan determinados partidos, condicionan los resultados que se puedan obtener.


         Estas cuestiones, así como los casos reiterados de corrupción, la ligazón con que determinados políticos han desarrollado su actividad pública con la utilización de vehículos de alta gama, las estancias en hoteles de cinco estrellas y restaurantes de moda, la visualización de vestuarios y complementos que no están al alcance de una mayoría, han ido desafectando al conjunto de la sociedad de quienes dicen representar la voluntad de todo un pueblo. Existe una reticencia a la tramitación de las iniciativas legislativas populares y una falta de audiencia en los Parlamentos y Ayuntamientos de los colectivos afectados cuando se legisla o se toman decisiones sobre determinadas materias. Tampoco se generan cauces reales de participación de la ciudadanía en estas instituciones para que se escuchen todas las sensibilidades que giran en torno a determinados temas. Con demasiada frecuencia se percibe que son otras voces ajenas quienes realmente están gobernando. 


          Pero no es sólo la política donde la democracia se tambalea. El mal llamado poder judicial, cuando la justicia emana del pueblo y la judicatura sólo debería de aplicarla, se ha convertido en muchos aspectos en una deformación de la democracia. En determinadas ocasiones sus resoluciones son fruto de presiones políticas o de convencimientos personales. Hombres y mujeres que , salvo excepciones, tienen vivencias personales, sociales y culturales alejadas de amplios sectores de la sociedad y en especial de aquellos que más dificultades tienen para poder desarrollar un proyecto de vida personal o colectivo o que viven en la marginalidad y cuyo único horizonte es el día a día. Órganos judiciales que han sido representados por personajes, como el que fuera presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo desde septiembre de 2008 hasta junio de 2012, que lejos de ser ejemplo de sobriedad realizó sin ningún tipo de rubor y sin ninguna consecuencia penal una serie de viajes a Marbella durante varios fines de semana por motivos personales y pagados con dinero público. Actuaciones judiciales que se eternizan en vericuetos jurídicos cuando se trata de determinados personajes como en el caso del Presidente del Santander , Emilio Botin , que ha sido conocido por su habilidad para evadir las causas judiciales, y cuya personalidad fue caricaturizada en el libro ¡Oh no! ¡Voy a entrar en el mundo laboral!, de Jason Daniel Greenfield y Martin Towers.


      En contraposición a esto, todos los días vemos con que prontitud se detiene y enjuicia a trabajadores, estudiantes y ciudadanos que se manifiestan en contra de los recortes y el desmantelamiento de los servicios públicos. Y cuando el poder judicial se atreve a condenar a un mirlo blanco, como ocurrió en el caso del Consejero Delegado del Santander , al cual se le impuso una pena de tres meses de cárcel y la inhabilitación profesional, el Gobierno de turno, en aquel caso el presidido por Zapatero, acudió solicito y raudo para indultarle. Resoluciones judiciales que archivan sistemáticamente cualquier denuncia por los excesos policiales o las torturas infringidas a los detenidos y que han motivado varias sentencias del Tribunal de los Derechos Humanos de Europa que deberían sonrojar a los estamentos judiciales. Pero es que además el derecho se reinventa e interpreta en función de intereses ajenos a la justicia, extendiéndose el denominado derecho penal del enemigo. Derecho que es definido como el conjunto de normas penales sui géneris aplicables para un tipo de delincuente, trasgresor del orden social o económico y últimamente a quienes se organizan en defensa de sus derechos. Se establecen una serían de reglas diferentes a las del derecho penal normal o aplicables al ciudadano “normal”, infractor de otros ilícitos, el cual sí contaría con los derechos y garantías reconocidas por el derecho penal moderno consignadas en las constituciones y convenios internacionales. Se trataría de dos derechos penales distintos y con distintas finalidades o funciones, comprendidos en un mismo ordenamiento o bien en leyes especiales.


       Pero la falta de democracia se va extendiendo como una mancha de aceite en una balsa de agua. En el plano económico aquellos que por su ambición y falta de prudencia motivaron esta crisis, son los mismos que ahora nos dicen cómo debemos rescatarlos y cuáles son los sacrificios que debemos de soportar: Se traslada la amenaza velada de que un colapso financiero del sistema, supondría la quiebra y la pobreza de todo un país. La posibilidad cada vez más cercana de un rescate, conllevará la firma de un memorándum y supondrá una nueva regulación sobre las pensiones y las prestaciones de desempleo. Unido a lo anterior, las limitaciones del déficit público está suponiendo la desmantelación progresiva del estado de bienestar social y con ello la ruptura de la balanza que hasta ahora equilibraba, si bien defectuosamente, las relaciones sociales.


       El día 14 de noviembre está convocada una huelga general. No se trata, sólo, de defender los derechos de los trabajadores o trabajadoras, ni de protestar por las pérdidas de las ayudas a la dependencia, la disminución de las becas y las subidas de las tasas académicas o la salvaguardia de la sanidad y educación pública frente a la iniciativa privada que está esperando la retirada de lo público para buscar espacios de negocio. Se trata de que la democracia, es decir el poder del pueblo, empiece a volver a quién es su depositario. Y este empeño será un duro camino que todo/as deberíamos empezar a recorrer.




lunes, 9 de julio de 2012

TITANIC FORAL

EL TITANIC FORAL


            La economía navarra en muchos aspectos asemeja al Titanic. Si algo definía su presencia era su grandeza, el ser el barco más grande de su época y la admiración de todo el mundo por su lujo y comodidad. Un barco que empujó  a que los hombres y mujeres más ricos del mundo se embarcarse en él, junto a cientos de inmigrantes irlandeses, británicos y escandinavos que anhelaban una mejor vida en Estados Unidos.

             Para UPN la reafirmación de sus principios ideológicos de origen, como contrapeso al nacionalismo vasco económico cuya representación era el PNV, pasaba por engrandecer la economía navarra. Había que ser los primeros en todo sin importar demasiado si ese crecimiento y desarrollismo era soportable económicamente para una Comunidad que con una extensión que dobla la de la CAV , no tiene en cambio más que un tercio de la población que habita los territorios de Alava, Bizkaia y Gipuzkoa.

           Por eso los dirigentes de UPN pusieron en marcha este trasatlántico. Estaban los camarotes de lujo donde se hospedaban aquellos representantes de la sociedad navarra que ostentan el poder económico, político, mediático y religioso. Algunos de ellos sin ningún tipo de escrúpulos habían pasado de la dictadura a la democracia, siendo participes de los beneficios de una y de otra. Otros en cambio vieron que el acceso a esta planta noble  debía de pasar por no molestar demasiado a sus moradores. Enseguida se dieron cuenta de que si se ponían a su lado podían serle útiles y a la vez entrar poco a poco en su círculo. En un nivel más bajo estaban los pasajeros de primera clase, aquellos vinculados a partidos y otras organizaciones que eran necesarios para encauzar el rumbo del barco, ya que siempre se  necesitan capataces que fustiguen a los fogoneros que alimenten las calderas. Se les ofreció un discurso político que reiteradamente expuesto llegó a convencerles. Desarrollo, productividad, navarridad, foralismo I+D+I, etc. se convirtieron rápidamente en parte del vocabulario que se debía de emplear para justificar su forma de actuar. Con ello se lograba, aumentando el ego de una sociedad, que al final la misma viese las cosas, entendiese las realidades y actuase de tal manera que el resultado final fuese mantener una navarra sumisa a su poder. A semejanza de la figura literaria de Yahvé  cuando entregó los diez mandamientos a Moisés,  creyeron que este decálogo de principios formaba parte integral de Navarra,  que era inmutable al tiempo y a la vez esencia de una historia que necesitaba afianzarse. 

        Constantemente nos decían que éramos los mejores y los que mayor nivel teníamos. Nuestra enseñanza, principalmente la privada con su Universidad al frente, era referencia en todos los congresos nacionales y mundiales. Nuestras infraestructuras podían competir con cualquier región de Europa y por supuesto nuestra honradez y raigambres cristianas, nos libraban de cualquier tipo de codicia mal entendida. El rumbo estaba prefijado y el capitán y la tripulación tenían claro su cometido y si algo se torcía una llamada a Madrid lo solucionaba todo.

           Como también pasaba en el Titanic, había una parte de los pasajeros y de la tripulación que consideraban que la estructura del barco era demasiado grande y la dirección equivocada. Pasajeros que ocupaban los camarotes de segunda y tercera. Muchas veces resultaban incómodos, pues no anhelaban cambiar de planta, ni mejorar su situación, ni querían ensimismarse en la grandeza del navío. Para su vergüenza querían un barco más pequeño y manejable, que no destacase por sus dimensiones. Su idea era que en el mismo debían de caber todos y en las mismas condiciones, sin ninguna distinción que marcase las diferencias, remando en una misma dirección y con el norte de la solidaridad y la justicia como única guía. Tal vez por ello no gustaban de los grandes oropeles que se promovían en las inauguraciones de las obras públicas, ni de los macroproyectos que adornaban las estanterías , como  los circuitos de carreras,  los grandes espacios escénicos, los pabellones imposibles de llenar, las terminales de aeropuertos que no tienen pasajeros, los congresos de “ gente bien “, que nos dicen cómo debemos de vivir los demás mientras llenan generosamente sus bolsillos, etc.

         Pero como ocurrió con el Titanic, hemos chocado con un iceberg que es la crisis y de repente ya no hay rumbo que seguir y el riesgo de que se hunda es cada vez más palpable.  Un riesgo que a muchos les atenaza. Algunos lo primero que piensan en estas situaciones es buscar las embarcaciones salvavidas, no importándoles nada de lo que hay alrededor. Una parte importante del pasaje es condenada directamente al hundimiento, pues las puertas que los separan de los de primera se encuentran cerradas y el agua les llega al cuello.

           Todos aquellos que han estado en el poder, saben que siempre tendrán alguien que les ayude, o que en el peor de los casos podrán subirse a otro barco. Ahora nos dicen que igual éramos demasiados en el barco y que hemos querido ser participes de una embarcación demasiado lujosa para la que no estábamos preparados. Lanzan el mensaje de que algunos de nosotros sobramos, en especial los que vinieron hace pocos años y que los demás debemos bajar a las calderas para seguir echando carbón para que si al final la nave  se hunde lo haga lo más despacio posible. De esta manera tendrán tiempo para salvarse ellos y sus enseres.

          Le preguntaron a Jordi Puyol, porqué en su época había mejores políticos. La respuesta fue porque la sociedad era mejor. Cuando una sociedad como la navarra ha mantenido en el poder a políticos como Sanz, Barcina, Miranda y Roberto Jiménez,  algún grado de responsabilidad tendremos. Tal vez la grandeza del trasatlántico nos ha cegado la vista. Nos han hecho sentirnos participes de la  falsa envidia que todo el Estado tenía de nosotros, ya sea por el brillo de nuestras balaustradas como por la potencia de nuestros motores, que con una precisión alemana nos hacían surcar los mares sin miedo a nada. Aspirábamos a cambiar rápidamente de camarote. A tener uno para nosotros y otro para cada uno de nuestros hijos a hijas. Pero la crisis, como el iceberg que hundió el Titanic, nos ha demostrado que la opulencia, el egocentrismo y la avaricia de creerse los mejores es sólo una fruta envenenada que el capitalismo nos da mientras le resultamos útil, pero que rápidamente se pudre cuando dejamos de generar la riqueza que ellos administran.

         Ahora no sabemos si el barco aguantará o no, si las fugas son más grandes que las señaladas a primera vista y si llegaremos a puerto o nos hundiremos. Tal vez podamos salvarnos todos, pero para ello será necesario cambiar el capitán y la tripulación y pensar que lo importante en esta situación es que todos son necesarios, todos son capaces de aportar algo, pero no para volver a la situación anterior sino para hacer un nuevo barco.

miércoles, 20 de junio de 2012

LAS DISCAPACIDADES




NUESTRA DISCAPACIDAD




            Hace pocos días que enterramos su cuerpo junto al de sus abuelos. Tenía 34 años y toda su vida estuvo en la cama, ya que una lesión cerebral  truncó a las pocas horas nacer toda esperanza de conocer el verdadero sentido de vivir. No podía hablar, ni moverse, ni expresar sentimientos y su mirada muchas veces estaba pérdida. Apenas unos balbuces se escapaban por sus labios y su nivel de consciencia nunca supimos si existió. Cuando uno estaba a su lado, cuando  acariciaba su rostro o con los labios depositaba un beso en su cara,  a la vez que una sensación de cariño y ternura la rodeaba,  una pregunta brotaba inmediatamente en la mente. Si merecía para ella y para su familia más directa tener una existencia tan marcada por unas limitaciones tan grandes que en muchos aspectos eran la negación de la vida propia. La respuesta que cada uno puede dar ante estas situaciones es tan personal y a la vez tan comprensible, que cualquier sentido que la misma tuviera estaría revestida de igual grado de humanidad y dignidad. Por eso, la imposición de ciertas posturas moralistas bajo la falsa idea de que el sacrificio y la resignación  son signos de la condición humana, se han convertido para muchas personas en una pesada carga que han tenido que soportar en sus conciencias. Además han originado muchas veces sentimientos de culpabilidad en quienes han dudado de la validez  de estas premisas morales.  



        Valoramos la vida cuando nuestros sentidos nos permiten ver, oir, tocar o cuando nuestras extremidades nos dejan desplazarnos con autonomía. Entendemos que nuestra existencia adquiere sentido y plenitud si todas sus potencialidades se pueden desarrollar. Si ya de por si resulta a veces difícil  vivir, el sólo pensamiento de que una parte de nuestro cuerpo no funcione nos provoca desazón y desasosiego. De un día a otro ó a veces mediante procesos más lentos, la naturaleza nos muestra que somos frágiles recipientes donde a veces una negligencia, un infortunio o un descuido nos hacen ver lo vulnerables que podemos llegar a ser.



            Cuando nos acercamos a las discapacidades físicas y en especial a las psíquicas, la valoración que hacemos de las mismas la mayoría de las veces no parte de nuestra propia experiencia. Nos guiamos  por las  sensaciones que nos surgen cuando pensamos como las afrontaríamos si las sufriésemos. Difícilmente comprendemos como se sienten o que llega a representar en sus relaciones personales y afectivas su discapacidad. Tampoco podemos sentir plenamente  que representa no encontrar un trabajo que permita desarrollar un  proceso vital personal, por la discapacidad que sufren y más en tiempos tan difíciles como los actuales. Desconocemos como afrontan  el hecho de que cuando son niños o jóvenes y no pueden realizar las actividades que hacen sus compañeros de colegio, son relegados a ser meros espectadores sin adquirir el mínimo protagonismo que en mayor o menor medida todos buscamos. Podemos intuir los esfuerzos que tienen que hacer para superar el complejo que supone no tener  una presencia física “normal”. Las modelos, las series de televisión más populares, las películas más vistas, las portadas de las revistas más leídas o aquellos acontecimientos sociales más relevantes, reflejan claramente que nuestro cuerpo es la mejor tarjeta de presentación para alcanzar el éxito social. Una presencia física agradable nos da seguridad  y autoconfianza y por eso cualquier alteración en la misma nos perturba. El espejo se convierte en nuestro mayor confidente y cada mañana nos miramos y buscamos nuestra aprobación. Sus cuerpos raramente visitan gimnasios e incluso llegan a provocar en algunas personas  una  mueca de desagrado en una playa o en una piscina, o como alguna vez se ha denunciado la negativa a entrar en un pub o en una discoteca.



       Nuestra presencia y lo que ello refleja cuando formamos parte de un colectivo,  conlleva que estas personas tengan la carga de romper un molde estereotipado para vencer la resistencia de quienes muchas veces prejuzgan a primera vista y extraen conclusiones equivocadas.



      En el Estado hay 3,85 millones de discapacitados, según la  última encuesta realizada por el INE en el año 2008, de los cuales el 60 % son mujeres. El 67 % tienen limitaciones para moverse y casi el 50 % tienen problemas para su higiene personal. La deficiencia que causa mayor número de discapacidades por persona es la mental: 11,6 frente a las 8,7 de media que tienen las personas con minusvalía. El discapacitado mantiene normalmente contacto con sus familiares, pero fuera de este entorno a dos de cada tres les resulta imposible o casi imposible relacionarse con otras personas. El perfil del cuidador principal es una mujer, de entre 45 y 64 años, que reside en el mismo hogar que la persona a la que presta cuidados. Cuidadores que se ven afectados por ello en su salud y vida personal. Además 608.000 personas con discapacidad viven solas.

 

     Unos datos que puestos en una sociedad como la nuestra , donde el valor de las personas está en función de lo que aportan al crecimiento económico y a las ganancias que con su trabajo obtienen las empresas, evidencian que sólo son objeto de atención en la medida en que su cuidado genera puestos de trabajo. No importa demasiado lo que puedan y deban aportar a la sociedad. Rara vez se les pregunta que sienten y como nos ven a los demás. Una caridad mal entendida, un afán paternalista mal disimulado o la conveniencia de quedar bien ante estas situaciones, se tornan demasiadas veces en nuestra tarjera de presentación ante estas personas. Por eso y en muchos sentidos, no es solo la discapacidad la que complica su vida sino lo que los demás opinamos y hacemos cuando estamos enfrente de ellos .



      Alguien dijo que a nuestro alrededor hay personas que necesitan nuestra ayuda, no sólo para cruzar la calle o para subir unas escaleras sino también para tener con quién reírse, alguien en quien confiar y sentirse como un igual. 


       Todos tenemos alguna discapacidad… quizás la nuestra sea que no nos damos cuenta de que podemos cambiar la situación actual. Hoy en día demasiados gobiernos se plegan sin disimulo ni rubor a los requerimientos del capital, por miedo a ser aplastados o sustituidos y sin importarles que las decisiones que toman mutilarán en muchos sentidos la vida de tantas personas a las que se aboca a la desesperación y el desengaño individual y colectivo.  Por eso como dijo Robert Browning, poeta y dramaturgo inglés del siglo XIX; "Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo "



Dedicado a Uxua.