COMPLETO 60.
Hace unos días que la veo a través de la ventana del comedor. Lleva una falda muy corta, un corpiño con lentejuelas rojas, una cazadora torera, una medias negras de fantasía y unos zapatos con tacones de infarto. El pelo lo lleva recogido, la tez es oscura y del brazo izquierdo cuelga un bolso pequeño de color negro. Aunque el frío es intenso y no invita a estar en la calle, ella permanece inmóvil, mientras con sus labios sujeta un pitillo que parece no tener fin. Al cabo de un rato saca unas llaves, abre la puerta de un local y a los pocos segundos unas luces de neón color rojo-anaranjado se encienden simulando la silueta de una mujer.
La prostitución ha sido definida como la venta de servicios sexuales a cambio de dinero u otro tipo de retribución. Se calcula que en España hay unas 300.000 prostitutas y este negocio mueve alrededor de 50 de millones de euros diarios, 18.000 millones al año. A nivel mundial la ONU calcula que la prostitución mueve entre tres y cinco billones de euros y afecta a cuatro millones de víctimas.
En un artículo publicado en este periódico se decía que en Navarra el número de clubes de alterne era de 37, observándose una reducción de la prostitución en la calle (muy relacionada con determinadas etnias) y un incremento notable de los pisos de prostitución. La distribución era en la totalidad de los barrios de Pamplona. Continuaba el artículo con un dato que da una idea de la dimensión del tema. Uno de cada cuatro navarros de entre 18 y 49 años ha sido cliente de un puticlub alguna vez. El grupo de hombres que recurren a estos servicios es demasiado amplio para asociarlo a un único perfil. El 99 % de las mujeres que ejercen este oficio son extranjeras.
La situación en Europa desde el punto de vista legal es variopinta. Así en Suecia está prohibido comprar servicios sexuales, pero no venderlos. En Holanda, la prostitución se considera un trabajo con derecho a Seguridad Social. En Dinamarca las meretrices pagan impuestos, pero no tienen derecho a subsidio por enfermedad ni a prestación por desempleo. En España, la prostitución no está autorizada, pero tampoco prohibida y las trabajadoras del sexo viven en un limbo de alegalidad: la regulación se limita a la "preservación del orden público" y a castigar los delitos contra la libertad sexual o el aprovechamiento de situaciones de debilidad.
También la crisis ha llegado a este sector y el descenso del “negocio“ se cifra en un 40%. Menos consumidores en los locales, pero también menos en la calle. Las trabajadoras del sexo en España dibujan un panorama desolador con un doble impacto: por un lado menos clientes y por otro mayor competencia por un incremento de nuevas incorporaciones a este mercado. Una de las consecuencias que está teniendo la actual crisis económica sobre capas deprimidas de la sociedad es que algunas mujeres que, habiéndose dedicado a la prostitución y retirado posteriormente de ella para llevar una vida normalizada, se ven obligadas a volver a ejercerla al perder sus actuales empleos y no encontrar otra salida. La prostituta se encuentra en una situación de marginación, exclusión social y reprobación moral por parte de la sociedad.
Para la UNESCO el problema del tráfico de mujeres y la prostitución es un "problema de consumo europeo" en el que las mujeres del tercer mundo son las víctimas principales.
Pero la prostitución es sólo la punta de un iceberg, porque los países ricos hemos esquilmado los recursos naturales del tercer mundo, instalado en sus tierras aquellas industrias contaminantes que no aceptaríamos en nuestras sociedades, utilizado su fuerza laboral para que podamos acceder a muchos productos que rápidamente se han popularizado entre nosotros y en unas condiciones laborales que nunca admitiríamos aquí , hemos patrocinado, subvencionado y alentado sus conflictos raciales en función de nuestros intereses económicos y si en los últimos años, sus mujeres nos sirven de consuelo, ¿ qué más nos queda por quitarles a aquellos pueblos que no pertenecen ni participan de nuestro desarrollo económico?.
Hoy en día la prostitución está asociada a las nuevas formas de esclavitud y surge de las necesidades de pueblos y colectivos que están abocados a la pobreza, el paro y la marginalidad. De modo que es imprescindible para poder entender el fenómeno social de la prostitución entender que hay una relación de necesidad entre prostitución y desigualdad, entre prostitución y pobreza. Y ese es el único motivo por el cual la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución son mujeres inmigrantes. Desde esa mirada, nadie puede moralmente criticar, censurar o menospreciar a aquellas mujeres que desde el engaño o la necesidad de salir de sociedades que nos les ofrecen más que hambre y miseria, adoptan esta forma de vida.
Utilizamos la expresión “puta” cuando queremos hacer daño, mostrar nuestra indignación o frustración, echando sobre las espaldas de ellas esta carga, como si fuesen un cubo de basura donde depositar todos nuestros desperdicios. Olvidamos rápidamente que detrás de ellas hay personas, seres que como todos/as necesitan amar y ser amados/as, pero sobre todo respetadas y comprendidas, pues la sexualidad con ser parte importante en el desarrollo personal no deja de ser más que un componente de los muchos que la configuran.
Hace tiempo me comentaron la siguiente anécdota. Una comunidad con escasísimos recursos económicos regaló a una persona que había conseguido un bien básico para la misma un pequeño obsequio. Una mujer que ejercía la prostitución se acercó y le dijo que lo único que le podía ofrecer era su cuerpo. La persona le miró y le dijo que no, ni moralmente ni por su especial posición podía aceptarla. Pasado un tiempo contó la anécdota. Comentó que tal vez se había equivocado y que tenía que haberlo admitido, porque era lo único que esa mujer sentía que realmente podía ofrecerle. Además en lo más profundo de aquel ofrecimiento había un verdadero acto de amor.
Esta noche he estado de cena y cuando el día clarea regreso a casa. Sin darme cuenta paso a su lado. Cuando me doy cuenta de su presencia no puedo evitar mirarla. Su cuerpo me atrae. Ella se da cuenta y me dice: “Completo sesenta “. Cierro los ojos, le cojo de la mano y juntos entramos en local de luces de neón color rojo-anaranjado.
Enviado al Diario de Noticias el 4 de mayo. Publicado el 10 de julio de 2009.
No hay comentarios:
Publicar un comentario