Cualquier
análisis político que se pueda realizar de la sociedad navarra admite tal
cúmulo de variables, que la predicción que se pueda hacer a corto plazo puede
obedecer mas al voluntarismo o deseo que pueda tener el observador que a la
constatación de la realidad y lo que es mas difícil, su interpretación. La
teoría de los quesitos que expuso el expresidente del Gobierno de Navarra, donde electorado
navarro se movía principalmente en tres parcelas conformadas por UPN, PSN y el
Nacionalismo Vasco, tenía un encaje real en los resultados electorales
sucesivos. En la legislatura 1987-1995, UPN obtenía el 25% de los votos , el
PSN el 28% y los Nacionalistas Vascos ( NNV) el 24 %. Doce años después UPN obtenía el 41 %, PSN el 20 % y los NNVV
el 21 %. Y en la última legislatura, 2011-2015, UPN sacaba el 34%, PSN el 16 %
y los NNVV el 29 %. Siendo el índice de participación del 73 % en la 1987-1985
y el 67 % en la 1999-2003 y en la 2011-2015. Este espectro político reflejaba
una sociedad que políticamente se sitúa en el centro izquierda y que convivía
con un conflicto identitario. Conflicto donde la derecha política, social y
económica estatal puso, en la
transición, todo su empeño para que los puentes que existían con la CAV se
rompiesen, atrayendo al PSOE para convertir a Navarra en una cuestión de Estado, como
posteriormente la historia y los acontecimientos vividos lo han corroborado. El agostazo, el marzazo y
el tobogán generado en torno al conflicto del
IVA de VW Navarra, son buenos ejemplos de ello.
Ahora
en cambio la interrupción de Podemos en la política puede trastornar este
esquema. El discurso de sus lideres y lo que han expuesto sus candidatos en
Navarra no se perfila en torno a los conceptos de izquierda y derecha, pese a
que en las encuestas del CIS lo llegan a situar incluso a la izquierda de
Amaiur. Denuncian la existencia de una
casta, los de arriba en contraposición a los de abajo y proponen que lo que
toca en este momento es atender a aquellas personas que peor lo están pasando
con la crisis. Y este mensaje fácil de entender y comprender, seguramente sea
la razón por la cual ha calado en una sociedad que actualmente es muy perneable
a este tipo de mensajes, ya que se basan en realidades que todos podemos ver y
comprobar en nuestro entorno o muchos sufrirlas. Por esta razón algunos sociólogos y politólogos al analizar
las diferentes encuestas que se ha realizado y en especial la del CIS, han subrayado
que el espectro de personas que muestran
su intención de voto a esta formación es muy amplio, tanto en edad , localización,
como en el tipo de formación de las mismas,
excepto en las personas mayores de 65 años, llegando a la conclusión de
que esta formación muestra perfiles que en otros momentos históricos corresponden
a partidos con posibilidades de alcanzar el poder.
En
Navarra si bien es previsible que el reparto del electorado se modifique con la
aparición de Podemos, la duda es si se podrá configurar una mayoría alternativa
al binomio UPN-PSN y si así es, como se podrá llevar adelante una acción de
gobierno entre partidos diferentes.
Tenemos por la
derecha a UPN y el PP. UPN estrena candidato después de que su Presidenta en
una decisión que cogió por sorpresa a su propio partido y cuya verdadera razón no conoceremos realmente
hasta que pase un tiempo, sopesa que su política de seguidismo a Madrid, la
desaparición de la CAN, el escándalo de Osasuna y el deterioro constante de su
servicio estrella, el Servicio Navarro de Salud, tendrá un coste electoral que
intentará minimizar agitando el fantasma de Bildu. Por ello se ha lanzado recientemente
desde las filas de UPN el mensaje envenenado de que el próximo Gobierno de Navarra será liderado bien
por UPN o por Bildu junto a Podemos . El PP roto en su liderazgo en Navarra y
acorralado por los casos de corrupción en Madrid y Valencia, tendrá verdaderas
dificultades para obtener representación parlamentaria, máxime si formaciones
como UPyD y/o Ciudadanos presentan candidatos en Navarra.
En el centro
el PSN y Gero Bai. El PSN un partido que en los últimos años ha tenido, al
menos dos veces, la oportunidad histórica de cambiar el Gobierno en Navarra
como demandaba la mayoría de la sociedad y que las dos veces la ha defraudado.
Además la existencia de un líder en Madrid en constante examen dentro y fuera
del partido, la espada de Damocles de
los EREs de Andalucía y el haber formado parte de una clase política alejada de
la sociedad, son condicionantes que pueden llevar a este partido a dejar de ser
un actor político determinante para formar mayorías parlamentarias. Gero bai
cuya líder, Uxue Barcos, es bien valorada por el conjunto de la ciudadanía y
que si es capaz de mantener los votos que tuvo en las últimas elecciones
generales puede ser un partido clave en la posibilidad de que exista un cambio
en las instituciones navarras.
Y en la
izquierda tres formaciones. Izquierda Unida que actualmente se encuentra con
dos corrientes internas y que la aparición de Podemos ha supuesto tanto a nivel estatal como local, poner en
tensión a la organización que se encuentra dividida entre quienes quieren
apostar por mantener sus siglas o quienes consideran que por encima de las
siglas está la capacidad de articular junto con Podemos y otras plataformas de
ciudadanos un frente de izquierdas. Frente que
aspire a ganar unas elecciones o adquirir una presencia determinante para configurar
nuevas mayorías. Podemos, cuyas siglas y propósito no se centra en las
elecciones autonómicas y municipales, sino en las generales. Organización con unas
expectativas electorales que en Navarra provocan desconcierto en la mayoría de
los partidos políticos y que para el PSOE, Geroa Bai, Izquierda Unida-Batzarre
y Bildu representa una incógnita sobre que parte de su electorado los votará y
que parte del electorado que habitualmente no participa en los procesos
electorales les apoyará como respuesta a las situaciones que ha provocado el sistema político actual y a
los casos de corrupción existentes. Casos que si bien se centran principalmente
en el PP y el PSOE, también han
alcanzado a otras siglas y organizaciones sociales de la izquierda. Una opción
que ha sabido moverse en las redes sociales y cuyo programa permite un encaje
sociológico muy amplio. Y por último EH Bildu que ha modulado su mensaje,
reiterando que el sujeto de decisión está exclusivamente en Navarra, he intentado que su programa social
se vea tan visualizado como el identitario.
A partir de
esta radiografía establecer si el cambio político es posible y como se puede
gestionar el mismo, es verdaderamente difícil de predecir. Esperemos, al menos,
que no tengamos que dar la razón a Groucho Marx cuando dijo que la política es el arte de buscar problemas,
encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.
Al fin y al cabo la sociedad navarra se merece la oportunidad de mostrar su
madurez y no permanecer sujeta a la tutela de unos partidos que durante
demasiado tiempo, la han tratado como si fuese una persona incapaz por si misma
de regirse y de decidir sobre su futuro
y la forma de articularse.