EL ROSTRO DEL PODER
A finales de Enero se publicó en este periódico el resultado de la tesis del Sociólogo Ricardo Feliu sobre la distribución social del poder en Navarra. En síntesis el estudio reflejaba que la élite de poder está formada por 90 personas que comparten unos orígenes sociales y posiciones de clase similares, comparten redes sociales en torno a relaciones familiares, matrimoniales, de amistad, de ocio y con vinculaciones a un partido determinado. Sólo el 7 % son mujeres, residen en Pamplona y Comarca, su capital cultural es alto, con valores y creencias conservadoras, se ven como liberales económicos, considerando el trabajo desde una perspectiva moral y políticamente se sitúan en el centro-derecha/derecha. Tienen un sentido de identidad, definido como navarrismo que se construye en una definición del “ somos” y de lo que “ no somos “ , siendo en este plano uno de los ejes de tensión entre estos dos aspectos sus opiniones sobre el euskera, que aunque lo consideran algo propio lo remiten al contexto familiar e íntimo, pero que cuando pasa al ámbito público provoca la desconfianza. Destaca el estudio que el principal nudo donde descansan las redes del poder es el económico, siendo la Confederación de Empresarios de Navarra la que más presencia tiene en las mismas.
Se podría definir el poder como la capacidad que tiene una persona de producir cambios en la vida de otras personas, ya se vean afectados directamente o como parte integrante de colectivos o grupos sociales. Nietzsche vio en el poder la dominación sobre otros hombres, así como el control sobre el propio entorno del grupo o persona que ejerce el poder.
Y si hemos utilizado el término persona, es porque demasiadas veces hemos escuchado que se justifican ciertas decisiones bajo el paraguas de que se actúa en nombre y representación de instituciones u organizaciones, como si fuesen algo ajeno a la voluntad de quien lo ejerce. Todos conocemos que el poder hace que al principio se diga lo que no se siente ni piensa y se acabe, al cabo del tiempo, pensando y sintiendo lo que se dice.
Claro que para poder acceder al poder si no se forma parte de las redes que ha definido Ricardo Feliu las posibilidades son nulas. Al igual que en una obra de teatro los papeles principales ya están repartidos, quedando sólo los papeles secundarios cuyo único fin es dar brillo a los anteriores. Frente a esas 90 personas, que tienen nombres y apellidos, se encuentra en el otro lado de la balanza 36.375 mujeres y hombres que en nuestro entorno integran las listas del paro, o quienes se encuentran en el umbral regional de pobreza en navarra cuya tasa es del 18 %. Estos nunca accederán al poder.
Otro dato sobre el poder y su reparto. El 20 % de los hogares en España concentra el 80 % de las propiedades inmobiliarias no destinadas a vivienda habitual, el 88 % de los negocios por cuenta ajena y el 92 % de las acciones.
El que fuera Presidente del Tribunal Constitucional y Catedrático de Historia de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, Francisco Tomás y Valiente comentó una vez:
“ En democracia hay que desconfiar del poder y en especial del que uno pueda llegar a tener”.
Por eso el poder, sea económico, político, religioso o cultural, solo adquiere un rostro verdaderamente humano cuando quién lo ejerce genera en su ámbito de actuación justicia social, solidaridad, igualdad, respeto a la minorías y en especial, hoy en día, integración en la multiculturalidad. Por el contrario si quién ejerce el poder se preocupa en primer lugar de la defensa de sus propios intereses y en mantener su posición, observamos que su rosto se desfigura y pierde su condición de persona. Al final el poder lo utiliza como una marioneta que baila al son de la música que le marcan.
Pero muchas veces el poder se oculta y como el/la actor/actriz en el teatro se maquilla y aparece con una imagen distinta a su verdadera realidad. Fundaciones, instituciones sin ánimo de lucro, mecenazgos, etc., intentan por un lado “ limpiar el rostro del poder” y por otro “ perpetuar su presencia más allá de su recorrido vital”. El 7 de enero de 2007, Los Angeles Times denunció que la Fundación de Bill & Melinda Gates invirtió la mayor parte de su dinero en empresas responsables de los problemas que dicen querer resolver. En este duro artículo se repasan los principales problemas en los que actúa la Fundación Gates, citándose ejemplos de empresas en las que invierten y su supuesta influencia negativa sobre estos mismos problemas. A modo de ejemplo, The Times denuncia que la fundación donó 218 millones de dólares a combatir la polio e inmunizar contra la misma a gran parte de la población del delta del Níger. Simultáneamente, invirtió 423 millones de dólares en Eni, Royal Dutch Shell, Exxon Mobil Corp., Chevron Corp. y Total of France, compañías responsables de producir los más altos niveles de contaminación en esa misma región. Según el editorial, esta conducta podría ser explicada a partir de las exenciones de impuestos de las que la fundación estaría beneficiándose con sus donaciones. La fortuna de Bill Gates era de 58.000 millones de dólares y entregó a la fundación 23.000 millones. Tal vez esta inmensa fortuna se cimentó teniendo en cuenta que cada kilo que se extrae de coltán, mineral de alta conductividad usado para las principales comunicaciones de nuestro siglo, cuesta la vida a dos niños, con edades entre 7 y 10 años, con un salario de 25 céntimos de euro al día y trabajando en yacimientos angostos, donde ellos sólo pueden entrar y que con demasiada frecuencia perecen víctimas de los derrumbamientos.
Pero si el reparto actual del poder nos puede conducir al desanimo y al escepticismo sobre la posibilidad de que el poder tenga un rostro humano, tenemos que saber que en nuestra sociedad occidental aún conservamos la capacidad de decidir si queremos una sociedad rica y muy desarrollada tecnológicamente pero humanamente pobre, o por el contrario si queremos una sociedad limitada en sus recursos económicos pero humanamente cercana.
Rabindranat Tagore, poeta bengalí, filósofo del movimiento Brahmo Samaj (posteriormente convertido al hinduismo), artista, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones que fue premiado con el Premio Nobel de literatura en 1913, convirtiéndose en el primer asiático laureado con este reconocimiento dijo:
“Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas”. Enviado a Diario de Noticias el 8 de febrero de 2008. Publicado el 10 de febrero de 2008.
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