miércoles, 11 de diciembre de 2013

QUE VIENEN LOS VASCOS



    En nuestra adolescencia, una vez muerto el dictador, un sonsonete se repetía machaconamente en muchos espacios de la sociedad navarra.  “ Que vienen los vascos”.


       Decían que como no tenían tierras, necesitaban de la verdura, de los espárragos, de los pimientos y demás alimentos que se cultivan en la Ribera Navarra. Ellos sólo tenían tornillos y acero y con eso no se come. Algunos eran violentos. Otros querían que Bilbao fuese la capital y Navarra el cuarto trastero de algo que llamaban Euzkadi. Mil y una razones para  simplificar la política en Navarra y abrir un nuevo frente como ocurrió en la guerra civil. La izquierda y la derecha no constituía el espacio de la confrontación política, sino los que querían una Navarra por delante de todo  y los que hablaban de una entelequia nacida de la mente calenturienta de un vizcaíno.


     Por este motivo, los fundadores de UPN que provenían de una UCD que se había descompuesto e incluso los advenedizos que llegados del régimen franquista se habían adaptado rápidamente a la Constitución de 1978, encontraron un suelo fértil donde sembrar una cosecha que recogería sus frutos. Navarra se convertía en una cuestión de Estado y eso permitía que la derecha controlase el poder una vez muerto Franco. También se necesitaba que el Partido Socialista en Navarra girase hacia este  lado del frente. Habría en el peor de los casos una alternancia en el Gobierno de Navarra con el PSN, pero en todo momento controlada y sin ningún riesgo. Por esta razón cuando Javier Otano en julio de 1995 tomó posesión como Presidente del Gobierno de Navarra,  conformando un Gobierno integrado por PSN, CDN y EA y que duró hasta junio de 1996, los cimientos de esta construcción se tambalearon. Fue entonces cuando, de nuevo una juez, en aquel tiempo Marisol Alejandre descubrió una cuenta bancaria en Suiza a su nombre y al de su esposa, cuenta relacionada con la llamada "trama navarra del caso Roldán" y supuso el cierre al nacionalismo vasco de cualquier presencia en el Gobierno de Navarra.

     17 años de tranquilidad política donde la hegemonía que tenía UPN le permitía abarcar la derecha y el centro y de esta manera asegurarse el gobierno. Hegemonía que se vio alterada en la votación de los Presupuestos Generales del Estado para 2009. La ruptura del pacto con el PP conllevo que, para no perder el espacio de la derecha que podía ocupar el PP de Navarra, UPN girase a la derecha. El símbolo de esta deriva se visualizó en la figura de Yolanda Barcina y en la  fuerte influencia del Opus Dei en las decisiones del Gobierno. Influencia que se materializó en dos escollos que surgieron en las negociaciones del acuerdo del gobierno suscrito en junio de 2011 por UPN y PSN. El tema del aborto y la implantación de  la carrera de medicina  en la Universidad Pública de Navarra.

      Tampoco dentro del PSN había nadie que quisiera imitar a su antecesor, aunque desde la dimisión de Otano el partido ha estado en la oposición y paradójicamente esta situación le ha conducido a cosechar en las últimas elecciones al parlamento de navarra los  peores resultados de su historia. Con  un líder en Navarra , Jimenez y un  Secretario General, Rubalcaba, cuyos liderazgos están en duda y que no se sabe si serán el cartel de los socialistas en las próximas elecciones, su capacidad de presentarse como alternativa a la derecha se debilita y sus posibles giros a la izquierda levantan recelos. Sus vinculaciones con el Gobierno de Barcina y el de Zapatero les impide en muchos aspectos articular un discurso que sea creíble , ni  presentar un programa político claro y contrastado con alternativas reales .  O el PSN redefine, tanto su programa como  las cabezas visibles que lo representan, o corre el riesgo de pasar a ser un partido residual. Debilidad del socialismo navarro que seguramente intente aprovechar IU por su proximidad a ciertos  movimientos sociales. La radicalización de su discurso  y la defensa del republicanismo se han convertido en la bandera de enganche de la coalición, que reclama la hegemonía intelectual de la izquierda.


      Y como ocurrió en 1985, durante los últimos tiempos hemos escuchado a Yolanda Barcina y a Enrique Maya utilizar la misma expresión.  “ Que vienen los vascos “ . De esta manera se  ha intentado ocultar todo lo que conllevó el procedimiento abierto por las dietas de la CAN y la imposibilidad política de UPN de llegar a ningún acuerdo en el Parlamento que le permita mantener una acción de gobierno estable. Parece como si la historia quisiera repetirse de nuevo.
     

    Mientras, una parte del nacionalismo vasco se nutre del discurso de Geroa Bai. Discurso trasversal y progresista que cuenta con una figura emergente y bien vista en Madrid como es Uxue Barkos. Candidata que contra viento y marea  en las elecciones generales de 2011 mantuvo el escaño en el congreso  de los diputados y puede llegar a convertirse ,  con estas siglas, en la pista de aterrizaje del nacionalismo vasco en el Gobierno de Navarra. Su apuesta por políticas progresistas, de desarrollo del autogobierno de navarra y de aquellos aspectos de la identidad navarra que ahondan en los componentes vascos de la misma, así como el mantenimiento de un perfil bajo en cuanto a la reclamación de la unidad con el resto de los territorios que conforman Euskal Herria, le pueden permitir que en sus relaciones con el PSN, Madrid no se oponga y pueda a llegar a conformar junto con IU un nuevo tripartito. 


     Por estas razones UPN  y sus medios de comunicación afines dirigen todos sus dardos frente a su candidata. A su vez intentan por todos los medios seguir vinculando al nacionalismo independentista con  ETA, para de esta manera poner en una situación difícil al PSN y evitar que los votos de este espacio electoral se utilicen para cambiar el signo del Gobierno. Pero el final de ETA, la  utilización de la desobediencia civil pacífica en los muros de Donosti , Ondarroa e Iruña, así como la  existencia de gestos como la presencia de los concejales de Bildu de Iruñea en el cementerio de Pamplona en el homenaje a Tomás Caballero, dificulta el discurso excluyente que los regionalistas han utilizado durante todos estos años. Como quiera que esta argumentación puede no resultar ya suficiente, se traslada y reitera el mensaje de que los vascos quieren anular a Navarra como comunidad diferenciada, obviando que en Madrid hay un proceso de recentralización que no tiene ningún rubor en impugnar muchas de las leyes nacidas del Parlamento Foral Navarro.


            
    UPN busca desesperadamente aliados que recompongan su muro antinacionalista. Echarán mano de todos sus recursos. Mezclaran sus intereses con los de Navarra y lanzarán cantos de sirena al PSN intentando seducirle o como ha ocurrido en la última semana alinearlo con Bildu para que tenga que hacer un gesto que confirme un nuevo tiempo de entendimientos y todo porque  “ vienen los vascos “.

     En el  fondo lo que  hay es miedo a perder el poder.

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