En
uno de los muchísimos videos colgados en Internet decía un minero de Ciñera de
Gordon, mientras sus compañeros repelían los intentos de la guardia civil de
ocupar el pueblo de la cuenca minera de León: “Salir con nosotros aquí.
Nosotros solos contra el capitalismo no podemos “. Una llamada de atención para
todos aquellos trabajadores y trabajadoras que tienen las cartas de despido
encima de sus mesas, en las taquillas de sus fábricas o en las oficinas
situadas a pie de obra. Pero también para aquellos que piensan que sus puestos de trabajo están
asegurados o que sus pensiones están garantizadas. Por eso las cruces plantadas
por los 261 especialistas y técnicos de Gamesa,
la situación de los 146 despedidos de Ultracongelados de la Ribera, los
75 de Floristan, la angustia de los
trabajadores del Hospital San Juan de Dios o los cientos de trabajadoras del
sector de limpiezas que han visto reducir sus jornadas de trabajo o que simplemente
han desaparecido, son una pequeña muestra de la ola que va recorriendo la
geografía navarra. Ola que se gestó por quienes hoy en día son los primeros en
recibir ayudas. Ayudas que eviten su hundimiento a costa de detraer del Estado
y de las Comunidades Autónomas aquellas partidas presupuestarias destinadas a
la educación y a la sanidad pública principalmente.
Conforme
avanza la crisis y la clase media va perdiendo su posición económica dentro del
conjunto de la sociedad, la dualidad capital-trabajo se va acrecentando cada
vez más. El Estado de bienestar social
tuvo sus inicios en el año 1945. La Gran
Depresión, que supuso una experiencia traumática para toda la sociedad ,
contribuyó a la Segunda Guerra Mundial y determinó que T.H. Marshall,
sociólogo
inglés que escribió sobre el concepto de ciudadanía,
definiese el Estado del Bienestar como
una combinación especial de la democracia, el bienestar
social y el capitalismo. Este concepto fue ganando adeptos
en los partidos socialdemócratas, en los sectores conservadores, en los
demócratas cristianos y se ha
incorporado al vocabulario de la izquierda y de las organizaciones sindicales. Concepto
que llegó a ser conocido como el modelo
europeo de gobernanza.
Modelo en que la sociedad -a través del estado- tiene una responsabilidad tanto respecto de sus ciudadanos como también
con sus países.
Pero
cuando la especulación del capital ha sobrepasado todos los límites existentes
y los mecanismos de control se ha visto que han sido insuficientes o
simplemente han mirado hacia otro lado, volvemos a la sociedad de contrastes.
Sociedad en la cual una minoría ajena al dolor que sus decisiones provocan,
receta y marca cual es el conjunto de decisiones que se deben tomar bajo la
amenaza de que no seguir su senda, toda la estructura social caerá como ocurre
en una hilera de fichas de dominó. La caída de la primera ficha arrastrará a la
totalidad que le preceden.
Como
suele ocurrir y la historia así parece
confirmarlo, mientras una mayoría de la población se ve inmersa en la
preocupación, desasosiego y en el miedo a las consecuencias de esta crisis,
quienes realmente tiene capacidad de marcar los tiempos y la profundidad del
socavón donde nos han hundido, seguramente están diseñando cual es el escenario
que existirá una vez que la recesión termine. Margaret Thatcher, Ronald Reagan
y Bush, fueron los primeros que
implantaron la idea de menos Estado de Bienestar y más iniciativa privada,
menos estructura pública y más flexibilidad en la toma de decisiones, más
liberalismo y menos proteccionismo. Creían que el propio mercado se convertiría
en el autorregulador de su funcionamiento. La función del Estado se debía
limitar a garantizar por medio de sus ejércitos, los espacios territoriales
donde desempeñar la actividad económica y el modelo de desarrollo adoptado.
Pero para que esto funcione es necesario más trabajadores y más empleados que
incrementen su producción a menor coste y cuya salud o nivel de estudios de sus
hijos e hijas dependan exclusivamente de
su capacidad de producir beneficios. Por
esta razón aquellos que no entran en esta rueda quedan al margen del sistema y
en el caso de que muestren su rechazo, se les condena a la marginalidad, tanto
personal como de sus familias. Y si
persistente en su rechazo y se rebelan, se les etiqueta de anti sistema.
Georges Sorel filósofo francés y teórico del sindicalismo
revolucionario en el libro titulado “ Reflexiones
sobre la violencia (1908) “, dijo que la huelga general para lo que realmente sirve es para reforzar
la solidaridad,
la conciencia de clase y el espíritu
revolucionario en la clase trabajadora y hoy en día podíamos decir que de la
ciudadanía en su conjunto. La
configuración de una conciencia colectiva fuerte, consciente y preparada
para enfrentarse con el capital, se instrumenta por la sociedad como un
contrapoder a los poderes económicos,
que cuando la política y los gobiernos
lo han dejado de ejercer adquiere mayor sentido.
Vicen
Navarro Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra
(Barcelona, España),en un artículo publicado a finales de noviembre decía
que “ las economías están en recesión
debido primordialmente a la falta de demanda de productos y servicios,
resultado de la disminución de la capacidad adquisitiva de la población,
consecuencia de la disminución de los salarios (y del número de asalariados) y
de los recortes del gasto público, incluido el social, y la correspondiente
dilución de la protección social. “ Esta disminución condenará a la Eurozona y
en espacial a España, a estar estancados económicamente con un elevadísimo
crecimiento del desempleo. Así de claro.
Pero
todos estos colectivos no están solos, ya que su situación no es ajena al drama
que empiezan a sentir por la pérdida o supresión de las ayudas los colectivos
de discapacitados, los temores de los trabajadores del sector público y la
pérdida del poder adquisitivo de los pensionistas.
Se
cerraba el video con una reflexión. Decía el minero que los políticos se deben
de dar de cuenta de que nosotros lucharemos hasta el final. Y si alguien tiene una propuesta diferente para que las sociedades
sean las únicas regidoras de sus destinos , ¿ de qué forma y con qué medios se
consigue esto ¿.
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